viernes, 15 de noviembre de 2024

DE LA COMIDA DEL JUEVES 14 DE NOVIEMBRE DE 2024


En un jueves de noviembre, frío, entre despejado y nubloso, 10 conmilitones nos hemos reunido en el comedor pequeño del Club Mirasierra, alrededor de la mesa redonda, para celebrar nuestra comida mensual.

Y, hay que decirlo, aunque todo ha sido como siempre, quizá por el ambiente, especialmente tranquilo, reflexivo y cordial, el día ha tenido mucho de mágico y, sin duda alguna, peculiar.

La conversación, ¡solo una en toda la mesa!, ha discurrido por derroteros extraños, ligeros a veces y profundos otros. Y ¡qué curioso! con la presencia, hoy muy intensa, de los compañeros ausentes, los que se fueron: Jesús, los dos Santiago; Luis y Luis Fernando; los dos  Javier, Carlos, y  todos los demás; y los que, por las goteras, todos las compartimos, Ignacio, Ramiro, Antonio, Eduardo y Fernando, no han podido venir.

Y, aunque de nietos no hemos hablado y de religión, salvo el recuerdo la Iglesia  grande de Areneros, ¡sigue igual!, nada, ha sido inevitable comentar el desastre del socialismo; el devenir de la política mundial, Milei, Bukele y Trump, y el de la nuestra, con el doctor Sánchez y los demás.

El cambio climático, siempre lo ha habido; la inteligencia artificial, varios la usamos ya; los avances en la fusión nuclear; y la posibilidad de vivir 200 años, ¡nadie los quiere!; son temas que “se colaron” entre los anteriores

Bien es verdad que el tema que ha sobrevolado toda la comida y el central de la sobremesa, ha sido el cúmulo de desastres que ha dejado la gota fría en el levante español. Tratar sobre la magnitud de la tragedia  ha despertado el saber, mucho, y la experiencia, triste, de quienes, en el grupo, ¡ingenieros y arquitectos!, conocen muy bien los peligros que tiene olvidar el poder  de la naturaleza, y lo peor, la resistencia de los políticos, de las gentes también, a poner los medios para evitar consecuencias terribles de  las inundaciones, el despertar de los volcanes, o los devastadores  maremotos.

Y, a las preguntas, retóricas sin duda, de alguien en la mesa: ¿Se reconstruirán, ahora, en el mismo lugar, las casas, los barrios enteros, que han sido destruidos por las riadas? ¿Se tomarán medidas para evitar que las lluvias del futuro o la furia del mar se lleven, en mil lugares de España, vidas y haciendas, por estar plantadas en torrenteras o muy cerca de las playas?;  el resto de los comensales dieron, todos,  las mismas respuestas:  Sí, se reconstruirán en los mismos lugares; no, no se tomarán las medidas suficientes  para evitar futuras desgracias.

Además, por cuanto lo anterior tiene de picaresca y corrupción, se ha comentado la actualidad del libro sobre fraudes que José Luis SFV publicó hace unos meses y, también la escasa honestidad y competencia de nuestros políticos, ¡nadie capaz puede y quiere entrar en política!, comparados con los que gobernaban en nuestra juventud.

Finalmente, omitiendo otros muchos temas tratados en la larguísima comida, y sin olvidar  la calidad de los embutidos del tesorero y los chocolates de Gurri, para terminar esta crónica, reseñamos un momento especial: a media tarde, casi terminada la botella de aguardiente añejo, muy, muy añejo, traída por Gaspar  desde el sótano más profundo de su casa de Villanueva, el más serio y sensato de los conmilitones, se puso en pie, dio dos gritos, más bien aullidos, y ante la más absoluta estupefacción de todos los sorprendidos conmilitones,  volvió a aullar: Miss, ga i fynd i'r ystafell ymolchi i sbecian?  Miss, ga i fynd i'r ystafell ymolchi i sbecian? Miss, ga i fynd i'r ystafell ymolchi i sbecian? Miss, ga i fynd i'r ystafell ymolchi i sbecian?, y una vez hubo  terminado, en medio de un profundísimo silencio, se sentó  de nuevo, bebió un vaso de agua y se calló.

Mucho después, pasadas las ocho de la tarde, cuando los últimos comensales estaban saliendo del Club Mirasierra, el flipado que había aullado, aclaró: mi  grito ha sido ha sido el de ánimo que usan los hooligans del equipo irlandés de rugby en el torneo de las 6 naciones,  que  es lo único que recuerdan del idioma gaélico de cuando se lo enseñaron en primaria, y que, en español quiere decir  “Señorita, me permite ir al cuarto de baño a hacer pis”


Notas:

  • Que se sepa: las reuniones, interesantísimas, de los jueves en las salas virtuales de Fernando y de Ramiro se siguen manteniendo con absoluta regularidad.
  • Las fotografías que adornan esta crónica, salvo algunas de Pedro el Joven, son de Gaspar.




































sábado, 12 de octubre de 2024

DE LA COMIDA DEL JUEVES 10 DE OCTUBRE DE 2024


En el luminoso jueves 10 de octubre de 2024, once conmilitones nos hemos reunido, alrededor de una mesa redonda, en el comedor pequeño del Club Mirasierra, para celebrar nuestra comida mensual.

Y, acaso porque para nosotros el curso empezaba en octubre, todos los conmilitones necesitaban hablar, y hablaron tanto que es imposible informar de todo y, para no ser demasiado largos, solo ofrecemos  aquí algunos retazos de lo mucho de se dijo y comentó.

Josemari, para conocimiento de Ignacio y recordatorio del resto de los conmilitones, luego de que Antonio, el obispo, se lo pidiera dos veces, contó, sin apenas adornos, su experiencia como especialista en camas elásticas, durante su estancia en la MAU, como él llama a las Milicias Aéreas Universitarias, una antigualla que existía antes de que ninguno de los conmilitones hubiera alcanzado la mayoría de edad.

Pedro, el tesorero, además de presumir de un  consuegro  con 102 años, relatar su experiencia como experto en museística, en este caso 1500 muñecas, lucir su récord como el mayor firmante de proyectos en su Colegio, anunciar su nueva actividad como conferenciante de algo, todavía secreto, y muchas cosas más, estuvo callado, perdida la voz, algunos ratos.

Alguien, no diremos quién, en el tiempo dedicado a elogiar a Carlos Fernández - Prida Méndez – Núñez, y al resto de los conmilitones  muertos, a los vivos ni agua, puso sobre la mesa el poderío de Santi, el hombre de hierro, que fue capaz de estar, sin salir para nada, dos años enteros, compartiendo, en inglés o por señas, una muy estrecha, cama.

Para los curiosos de la energía, Antonio, sin perder la sonrisa  y Gaspar, más serio, informaron sobre la marcha atrás de las buenas expectativas para la instalación de plantas fotovoltaicas, a ellos les cuentan, para consolarlos dicen, que es porque hay energía de sobra para los hogares, los comercios y para lo que queda de industria en España.

Ignacio, presumiendo de tener, su mujer, la familia más extensa, catorce hermanos, recomendó a los conmilitones que viven cerca, les atenderán con grandes sonrisas, a los demás también, que hagan la compra mensual de drogas, en cualquiera de las tres farmacias que tienen sus hermanas en Mirasierra.

Gurri, ¡qué chocolate tan bueno!, informó sobre su participación en un curso de papiroflexia, que dejó sin acabar, por dificilísimo, luego de asistir dos días. 

Fernando, desde California, parece que intentó hablar con todos los asistentes para saber el número exacto de conmilitones y el orden en que estaban sentados alrededor de la mesa. Lamentablemente nadie, ¡sordos!, escuchó el aviso de llamada.

Las Altas Esferas pusieron su saber y experiencia en balnearios de toda España para conocimiento y disfrute, seguro, de las mujeres de todos, y la tranquilidad, durante su estancia, de los conmilitones.

Pedro, el joven, que habló docto, con  seguridad y calma, tuvo que marcharse pronto porque, ¡qué abuelo!, tenía labor en casa.

Diego, a más de compartir su saber sobre la economía española, estamos gastando lo que no tenemos, tuvo a bien relatar una interesante experiencia, en un viaje, con toda su familia, a la isla de Lanzarote, que, aunque es algo larga, merece la pena incluir en esta crónica:

Al bajar de un  autobús Elena, su mujer, con algo de sobrepeso, tropezó y cayó al suelo; y, porque todos sabían lo cuidadosos que hay que ser para levantar a un herido sin que este corra peligro, tanto él como sus hijos y el gran corro de curiosos que se habían congregado para ver el espectáculo, miraban, sin hacer nada, a Elena; en esto, un señor bajito y delgaducho, el conductor del autobús, muy decidido, se abrió paso entre la familia, metió el brazo izquierdo bajo los hombros y el derecho bajo los muslos de la accidentada y, sin aparente esfuerzo, la subió a la guagua, dispersó a los espectadores, colocó a la familia en sus asientos y, ya a los mandos del vehículo, reinició la marcha, ahora hacia el hospital. Diego, asombrado de la fuerza y habilidad del buen hombre, lleno de curiosidad, le preguntó cómo había hecho el milagro de subir a su mujer, el solo y sin alharacas, desde el suelo hasta su asiento en el autobús. La respuesta fue memorable: “además de conducir autobuses, soy y ejerzo de tanatopráctico y estoy acostumbrado a cargar con pesos muertos”

Para los conmilitones que no lo sepan, tanatopráctico es quien se dedica a la conservación y maquillaje de difuntos para que sus familiares los vean en las mejores condiciones y, como es lógico, está habituado a cargar muertos.

Y para cerrar, completando  esta crónica, añadimos el texto que, sobre la reunión en zoom de esta mañana, ha escrito Ramiro Blanch, es el siguiente:

“Hoy, 10 de octubre del año del Señor 2024, 5 esforzados conmilitones, han llevado a cabo una gesta digna de figurar en los anales de un grupo llamado Areneros 61.

José Luis Mingo, José Mari Mazarrasa, Antonio Oriol, Jorge Dalda, también un puñado de superiores jesuitas y un pirao (menda), han conseguido la hazaña de sostener una reunión de Zoom, casi dos horas, desde Bailén hasta Valdemorillo más o menos, mientras el menda conducía sin hacer tonterías ni más curvas de las debidas a pesar de las numerosas tontunadas intercambiadas. Lo que comunico para su debido registro”.

 

Nota: las fotografías, salvo alguna que hizo Pedro el joven, son, como siempre, de Gaspar.

























sábado, 5 de octubre de 2024

DON CARLOS FERNÁNDEZ-PRIDA MÉNDEZ-NÚÑEZ HA MUERTO


 Escribe Gaspar Blein


Hoy, 5 de octubre de 2024, en Madrid, don Carlos Fernández – Prida Méndez – Núñez, nuestro querido compañero de Areneros y veterano Conmilitón, inesperadamente, se ha ido al Padre.

Ingeniero de Montes, cantautor, empresario, y, sobre todo, excelente persona.

Yo tuve una especial relación con él toda vez que a nuestras familias les unía una vieja amistad. Todos los años su madre invitaba a sus amiguitos más allegados a una merienda en la Ciudad Universitaria. Después nuestra relación se fue diluyendo, pero siempre me fue fácil seguir su estela.

Fue fundador y miembro del grupo musical “Voces Amigas” un gran éxito que, aún pasados los años, seguimos recordando.

Doctor y Profesor de la Escuela Técnica Superior de Ingenieros de Montes, es autor de notables publicaciones de carácter técnico.

 Así mismo, desarrolló una importante actividad y un muy buen ejercicio  profesional en grandes empresas y en el mundo del espectáculo.

 Siempre fue amigo entrañable de sus amigos.

Desde aquí enviamos un cariñoso abrazo a su familia, en la certeza de que el Altísimo tendrá reservado para él un lugar desde el que podrá velar eficazmente por todos nosotros.

viernes, 13 de septiembre de 2024

DE LA COMIDA DEL JUEVES 12 DE SEPTIEMBRE DE 2024

 En el comedor de verano del Club Mirasierra, disfrutando de un precioso día del verano que termina, 8 conmilitones de Areneros 61 nos hemos reunido para celebrar nuestra comida mensual.

Y, es bueno comentarlo, aunque el número de asistentes en este  mes ha sido el más bajo en  los diez o más años, el número exacto los saben las Altas Esferas, de todos los septiembres que lo han precedido, todo, todo ha sido, como siempre, igual.

El menú, complementado con los embutidos de León y varias botellas, muy especiales, de Predicador y Contino, aportados aquellos por Pedro, el tesorero, y estas por Ignacio, bien, muy bien.

La conversación, en no pocas ocasiones interrumpida por las aportaciones del Señor de Sellos, Monedas y Conferenciante Mayor, ha versado sobre la práctica  de los negocios y la filosofía de las empresas en Asia; las dificultades de la industria de la energía; las virtudes de la aerotermia; las excelencias de muchos vinos de todas partes; la añoranza del  tirachinas como la mejor arma de los niños; algo de los nietos; los peligros, ¡tan grandes!, de la caridad; las listas de los emperadores romanos y de los reyes godos; el horror de convivir con mentirosos y  el riesgo de hablar de más.

Y, como era de rigor, recordar a los conmilitones ausentes, los que se reunirán la semana próxima en Marbella, Fernando, Antonio, José Luis, Diego y Ramiro al menos; Gaspar que sigue en Villanueva paseando por el campo y obedeciendo; Pedro el joven, no se sabe haciendo qué;  Antonio, el obispo, parece que buscando regir un peculiar convento; César viajando; los de siempre, incluidos Jorge y Fernando,  rezando; y, los que, sin venir a comer, desde el Cielo, nos están mirando.

Sí, ha sido una gran comida, de esas en que, con tanto bueno, lo mejor ha sido la oportunidad de estar juntos los compañeros que, hace muchos años, nos educamos, en el colegio.

Y, porque el custodio de la estupenda comida de este jueves de septiembre no es capataz de añadir más, cierra este crónica en la esperanza de volver a reunirnos y ser más en la comida de octubre, que llegará, seguro, en un pis pas.


Nota: la fotografía de la comida en el Club Mirasierra es de un desconocido que pasaba por allí; y las de las reuniones en la sala virtual de Fernando, se siguen celebrado todos los jueves, son de Gaspar.

























martes, 13 de agosto de 2024

DE LA COMIDA DEL JUEVES 8 DE AGOSTO DE 2024


Escribe Diego García - Loygorri

 

De nuevo, el segundo jueves de mes de agosto, cuatro valientes conmilitones manifestaron su intención de asistir a la tradicional periódica reunión mensual de los miembros de la eximia asociación  Areneros 61. Así, superando el calor agosteño, fueron llegando al Club Mirasierra Gurri, Diego, Ramiro y César.

Saludos, apretones de manos y ese destello en las miradas por la alegría del reencuentro.

Cerveza en el quiosco y rápido traslado al comedor donde los pulverizadores de agua mejoraban notablemente el confort, aliviando el abrumador  calor del estío.

Como la meteorología invitaba a los madrileños a quedarse en casa, más que a salir a darse un paseo por el  horno, la concurrencia en el club fue muy escasa así que la cocina de esa institución suprimió la posibilidad de degustar un selecto menú que fue sustituido   por comer a la carta. Estudiada ésta con gran interés cada cual seleccionó según sus preferencias. Las ensaladas fueron muy solicitadas, hasta el punto en que  César pidió ensalada de primer plato y ensalada de segundó. Cuando Diego le peguntó si iba a pedir ensalada para postre, quedó un instante pensativo  y cambió su solicitud para el segundo plato por un refrescante gazpacho.

Apenas comenzada la comida apareció, sin aviso previo, nuestro insigne escritor Gil Delgado para unirse al "asunto", aportando una bolsa con ejemplares de su reciente libro "Volcanes en el mar", que nos ofreció a precio reducido por pertenecer a Areneros 61. El que esto escribe supone que a los de El Pilar 61 les cobrará un gran  suplemento por haber sido nuestros rivales por antonomasia.

Así que comenzó la concurrencia a alimentarse excepto el pobre Diego que, habiendo  pedido un entrecot, quedó en interminable espera ya que su comanda no aparecía. Los demás, ante esta situación, ofrecieron al hambriento picar de sus patatas fritas, en un gesto de admirable compañerismo.

Cuando al fin pudo  Diego disfrutar de su comida, se zampó su entrecot y todas las patatas fritas de su guarnición sin ofrecer nada a los que tan generosamente le habían obsequiado previamente. Creo que no ha superado el remordimiento por tan egoísta comportamiento.

No fue posible evitar referencias a nuestro "excelso" gobierno, al doctor Sánchez y su cuadrilla y claro está al delincuente de Waterloo. Pero recuerdos, vivencias y sentimientos de antaño y hogaño sacaron a relucir, tras un brindis, las mejores sonrisas de los conmilitones superando el patrio cabreo nacional.

Gurri dio una conferencia magistral  sobre cuáles eran las bondades o defectos de las botas Gorila y las  Segarra, los dobles calcetines, con el blanco enrollado junto  a la bota. Los deportes en el patio del colegio tuvieron su  momento, así como otros asuntos de actualidad que la pobre  memoria del cronista suplente da por perdidos hasta una próxima ocasión.

Pero de nuevo volvimos a estar reunidos, los cinco y también todos los de Areneros que, aunque no lo sepáis, estuvisteis presentes en el ánimo de los que esperamos veros pronto una vez más.