Pues sí, resulta que la comida de hoy, en el comedor pequeño del Club Mirasierra y la luz del precioso otoño de Madrid, ha sido, por las actitudes de los conmilitones, ¡especialmente generosas!, y los temas tratados, ¡atípicos del todo!, además de placentera, casi casi apasionante.
En primer lugar, decir, ¡es de justicia!, que el menú, adornado
por el embutido de Pedro, el queso de Gaspar y el chocolate de Fernando, servido
por una joven morena, de ojos sonrientes y disimulado descaro, ha mejorado.
Y, en segundo, tercer y hasta en último lugar, sin que el
cronista pueda recordar el orden, las grandes cuestiones que, haciendo uso de
la experiencia vital, 818 años, acumulada por los diez asistentes, Pedro el
Joven tiene 81 y Javier, el abuelo de cuarenta nietos y un biznieto, hasta diciembre
no cumple 82, se han discutido, con sabia ecuanimidad y muy certeras
conclusiones.
¿Qué cuestiones fueron esas?, es la pregunta que, seguro, se
están haciendo, mientras recobran la salud, Antonio en Burgos, César, Diego y el señor
obispo en Madrid y, desde donde están los que descansan en paz y ya no pueden venir.
Así, menos Josemari, ¡no dijo una palabra!, todos disertamos,
sin acritud y hasta orgullo compartido, sobre los temas más prohibidos: mujeres,
enfermedades, nietos, política y religión.
Sobre las mujeres, se hizo presente Eduardo, el compañero
sabio, el último por ahora en viajar al más allá, que un día, sin alarde
alguno, nos reveló ese gran milagro que es el que “todos, todos, estamos
casados con la misma mujer”,
Sobre enfermedades, no es necesario recordar lo que se habló,
las que reunimos los conmilitones son tantas que, si supiéramos como curarlas,
sin necesidad de hacer la carrera además de ingenieros, politólogos o
arquitectos seríamos curanderos titulados con honor.
Sobre nietos; ¡ah los nietos!, ¡lo que saben!, ¡que listos y
guapos son! Y, qué cosas hacen, ¡sin inmutarse!, todas lo que nosotros, ¡ni los
más osados!, jamás de los jamases, cuando éramos nietos, pudimos hacer.
Sobre política: bueno, aquí, entre muchos acuerdos hubo varios
desacuerdos, estos sobre si el final de quien nos gobierna; si será la cárcel, el
destierro, la muerte civil o, ¡también existen los malos milagros!, un santo en
el centro de un altar.
Y, sobre religión, nos gozarnos porque, creyendo cada uno lo
que buenamente puede y quiere, tenemos como propia, ¡con sus cosas!, la que es
verdadera.
Y, para terminar, el recuerdo de dos grandes y extraños hechos
acaecidos en este gran día: ha faltado Ramiro, ¡ahora se dedica a los ladrillos!,
y Fernando ha salido de su sala virtual y acudido a la comida para ocupar el lugar
de honor en la mesa y, con ello y el permiso expreso de las Altas Esferas, controlando y presidiendo con acierto la reunión de hoy.
Ah, el custodio lo olvidaba, después de la comida hubo una partida de mus, en la que participaron, enfrentados, los dos Pedros, Fernando y las Altas Esferas; eso sí, por aquello de la memoria, no recordamos si alguien ganó.
Nota: las fotografías que adornan esta crónica son, como
siempre, de Gaspar.































































