domingo, 14 de junio de 2026

DE LA COMIDA DEL JUEVES 11 DE JUNIO DE 2026


En el caluroso segundo jueves de junio de 2026, catorce conmilitones de Areneros 1961, nos hemos reunido en el comedor de verano del Club Mirasierra, para celebrar nuestra comida mensual.

Y, aunque, como siempre, todo ha sido placentero y muy normal, el encuentro de hoy, por lo lleno de matices, ha sido especial: ¡hemos sido catorce!, contando a los habituales que ya no están, un número casi imposible de alcanzar; la conversación amable, sin mención a nietos ni goteras, y qué, aunque dispersa, ha incluido, ¡hasta el detalle!, la visita del Papa León, y de esta las palabras y los gestos del Sumo Pontífice y la impecable organización.

El retorno a la religión que se aprecia en la sociedad española, ¡tan real como difícil de explicar!  Y, al mismo tiempo la corrupción que crece y crece sin visos de que ello pueda cambiar.

Hubo un recuerdo del Prelado, ¡pobre Fernando!, a sus años lo que tiene que bregar. Y también, ¡es inevitable!, volvieron a estar presentes los que ya no están.

La inteligencia artificial y el hecho, ¡es asombroso!, de que haya gentes que, por aquello de evitar la soledad se han hecho ¡amigas íntimas!, de un algoritmo que no se sabe si asexual.

Ah, también de habló del poder de las hijas, de los libros que se leen ahora y de los viajes que, por eso de que viene el verano no podemos evitar.

Y la guerra, ¡el drama que no cesa!; la supervivencia de los judíos en el mundo y lo imposible de explicar la existencia como “pueblo elegido” de unas gentes que, sin ser raza, lleno de ateos y poca religión, llevan siglos sufriendo  ellos  y haciendo sufrir, hasta el infinito, a los demás.

Y, para terminar la crónica de la comida de hoy un apunte adicional: el menú ha mejorado y, lo mejor, la atención en el comedor que ha estado a cargo de una nueva, atractiva y casi descarada rifeña que, con solo la mirada, ha hecho, ¡por dos veces!, guardar, hasta a los más habladores, silencio y admirar.


Notas:

  • Dada la presencia de Fernando, y solo para su disfrute, al final de la comida se celebró una nada igualada partida de mus
  • Las fotografías, como siempre, son, salvo alguna de Pedro el Joven, de Gaspar

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