viernes, 11 de marzo de 2022

DE LA COMIDA DEL DÍA 10 DE MARZO DE 2022

 


El Club Mirasierra, los árboles con hojas de primavera, bajo la luz  de un sol escondido entre nubes claras, hoy, segundo jueves de marzo, ha acogido, como todos los meses, a los conmilitones de Areneros 1961.

Y, ¡es asombroso!, nada más llegar, para animar la mañana, sentados en la terraza, una sorpresa: de pie, tranquilo, sereno, sin alharacas, Pedro, el tesorero, para completar el aperitivo, de una gran bolsa, de esas caras del supermercado, ha comenzado a sacar bolsas más pequeñas, tantas que no se terminaban nunca, de plástico transparente, llenas de sellos a rebosar, hasta que, al fin, casi en el fondo, ha encontrado, sacado y  puesto sobre la mesa, dos enormes platos llenos con rodajas de chorizo; luego  ha vuelto a meter las bolsas de sellos en la más grande y, con una sonrisa de oreja a oreja,  para dejarlo claro, ha anunciado: “¡comed, comed, es chorizo, es el chorizo picante que me llega de León”!

Y, más tarde, cerca de las tres, ya en el comedor, hemos visto, ¡cuánta fortuna!, luego de mucho tiempo, desde antes de la pandemia, a dos compañeros, casi perdidos, que han destacado con su presencia: Fernando, que al fin se ha dado permiso para salir de casa, y Antonio que ha venido desde Burgos, para sentarse hoy alrededor de la mesa cuadrada, junto al resto, hoy 14, de los  conmilitones.

Claro que, porque ha sido una comida feliz, la  de este jueves no tiene historia, y solo es posible incluir en esta crónica, de entre lo mucho que se ha hablado, algunos retazos sencillos que es imposible olvidar.

Así, Josemari lució su buen perder atlético para loar, lo hizo en francés, al Real Madrid por su increíble victoria ayer contra el PSG de París; Antonio, que durante el viaje entre Burgos y Madrid ha buscado en su memoria, ha hablado en voz muy baja, apenas susurrando, de algunas de las proezas de Lorenzo Espiga, su amigo desde siempre; José Luis ha anunciado que, en su cuaderno de estadísticas conmititoneras, ha inaugurado una nueva página: lo que cada uno ha comido, y espera sea útil cuando algún olvidadizo tenga que explicarlo, por aquello de las goteras, a sus médicos. Alguien, el custodio no recuerda quién, comunicó a todos la muy espacial invitación que nos hace Jorge Dalda para visitar, un grupo pequeño, no más de nueve, tan pronto estemos dispuestos,  Alcalá de Henares, admirar su Universidad, almorzar en el refectorio y disfrutar el café y los licores, varios italianos, en la sala de descanso de su  Santa Comunidad.

Bueno, haciendo un esfuerzo, el custodio recuerda también que se habló de Livinio, que sigue mejorando. Y que, más tarde,  Diego, sabio él, impartió doctrina sobre las finanzas del mundo, el euro, el dólar y el rublo, la deuda, la bolsa, el petróleo y la guerra…fueron tantas las cosas, todas malas, las que explicó, que, para no generar mayores preocupaciones a los viejos asustadizos que somos los conmilitones, es mejor no pensar y, aunque sea imposible, dar por no escuchadas.

Bien es verdad que, a esas alturas de la comida, la sombra de Santiago, venida desde Yakarta, sobrevoló la mesa: “tengo que confesar que, en mi angustiada desesperación,  me he liado la manta a la cabeza y he empezado a amenazar a estas buenas gentes con que,  si no avanzamos más deprisa, sintiéndolo  mucho, me veré obligado a traer a Indonesia a  alguno de vosotros”.

Y que escuchado al indonesio, Gaspar, para quitar hierro, luego de explicar, largo y tendido, los muchos rezos con que llena sus insomnios, propuso una pregunta: ¿cuál es la diferencia entre una filarmónica y una orquesta sinfónica?. Y, ¡cuánto disfrutó el Gaspi, al comprobar que nadie, salvo Pedro el joven, la supo responder!.

Ah, también se habló de Luis Fernando, y de Javier, de Luis, de Santiago, de Ricardo…de todos los compañeros que nos esperan en el cielo.

Para terminar esta ya demasiado larga crónica, solo queda decir que las fotografías que la adornan, las de la comida en el Club Mirasierra y las de la sala virtual de Fernando, son de Gaspar.




























viernes, 18 de febrero de 2022

DON LORENZO ESPIGA GÓMEZ LOBO HA MUERTO




Hoy, 18 de febrero de 2022, en Madrid, ha muerto nuestro compañero Lorenzo Espiga Gómez Lobo.

Lorenzo, el médico amigo, el gran cirujano, el viajero constante, el caballero español de convicciones firmes, el compañero fiel, el hombre apasionado que ha vivido con intensidad la vida, nos ha dejado.

Y, llenos de dolor, con el corazón encogido, imploramos a nuestro Señor Jesucristo y a la Virgen del Colegio para él un lugar en el Cielo y para su esposa, Marisa, y para sus hijos y sus nietos, ante tan dura pérdida, consuelo.

 



viernes, 11 de febrero de 2022

DE LA COMIDA DEL JUEVES 10 DE FEBRERO DE 2022

 

Pues sí, hoy, uno de esos días preciosos de febrero en que la luz engaña al frio, barre la zozobra e invita a la alegría, libres de temores, tranquilos, relajados, como si fuéramos jóvenes,  doce conmilitones nos hemos sentado en la mesa redonda, junto al ventanal  del comedor grande, en el Club Mirasierra.

Y sí, ha sido una comida entrañable,  en la que, ¡es asombroso!, nadie ha chinchado a nadie y, ¡esto llega a milagroso!, tampoco nadie ha hablado mal de esos tontos, olvidadizos, bobos, idiotas, casi nenazas, miedosos, calzonazos y asquerosos,  conmilitones que, alegando excusas no pedidas, (uno ha enviado una nota firmada por su abuela en la que se dice que el niño está indispuesto), se han quedado en casa, abrigados con una manta, sentados en la camilla y comiendo sopitas, como si fueran viejos… 

Pero los presentes, ¡ah los presentes!, ¡Cuánto saber y elocuencia!, han hablado de negocios, de caza mayor y menor, de futbol y hasta de cosas estupendas, las mejores, de esas que los ausentes ni siquiera sueñan.

Bien es verdad que Eduardo, ha terminado pronto de curar niños y ha venido, ha disertado ¡saber y elocuencia!, sobre algo muy importante, tan importante que el Custodio no se ha enterado porque, como otros, distraído, estaba pensando en las musarañas.

Y de Pedro, el joven, ¡qué tío!, hemos sabido que, por dos veces, en el Teatro Real, ha escuchado, visto y vivido, en alemán   las cinco horas y media de Siegfried, el Sigfrido, y  está vivo.

Claro que, hay que ser honestos y no omitir verdad alguna, también, al menos tres de los conmilitones que en eso son artistas, han ilustrado a los demás sobre el arte de barrer, fregar, poner la lavadora, la secadora, planchar, obedecer a la santa y limpiar el polvo.

Pero, y esto hay que subrayarlo, todo lo anterior, incluido el espectáculo de ver  al tesorero recaudar el dinero y hacer los más extraños- arreglos para pagar la cuenta, ha quedado eclipsado por una nueva y gran noticia: ante la interminable espera de la invitación de Mariano, que no llega,  para comer en Salamanca, las Altas Esferas han decidido que cuando los días sean más largos, en primavera, los conmilitones reanudaremos los grandes viajes, el primero a Toledo, luego a Segovia y más tarde a otros lugares igual de hermosos. Como es evidente, luego de escuchar la propuesta, los conmilitones, como es lógico, no dijimos ni sí ni no, todos, epatados, guardamos un candoroso y prudente silencio; a fin de cuentas da lo mismo, el que manda manda  y algunos, solo algunos, obedecemos.

También hay que decirlo, hubo un tiempo para hablar de Livinio, ya está en casa, y de Lorenzo… los dos están muy presentes en nuestros pensamientos.

Y hubo, además del buen chocolate de Gurri,  más, mucho más, en la estupenda comida de este frio y luminoso  jueves de febrero en el Club Mirasierra de Madrid, pero, el Custodio tiene un poco desgastada la memoria y para no cometer errores prefiere guardarlo en el olvido.

Nota


Como bien se ve, aunque las fotografías de la reunión en la sala virtual de Fernando  son de Gaspar, las de la comida de hoy en el Club Mirasierra es mejor que no se sepa de quién son.                                                                                                                                                                       








































lunes, 17 de enero de 2022

DE LA COMIDA DEL JUEVES 13 DE ENERO DE 2022.

 

Escribe Gaspar Blein

 

Con las recientes Navidades ya en la vitrina de los recuerdos, las comidas presenciales estrenaron el año 2022 (Dios quiera que venturoso) en el habitual Club Mirasierra con un día notablemente frío que intentaba ser soleado.

En el salón grande para nosotros solos, los 11 asistentes nos ubicamos allí donde nos gusta, junto al gran ventanal, que al no estar cerrado del todo permitía la entrada de un relente que, ya avanzada la tarde, llegó a ser casi venenoso y a punto estuvo de dar un serio disgusto a Josemari, a “las Altas Esferas” y alguno más, si no es porque al sentir el frío, José Luís lo cerró enérgicamente con la decisión que le caracteriza.

Esta vez, al estar todos sentados, (A. Oriol y Eduardo llegaron sigilosamente cuando íbamos a empezar a comer), en torno a una única mesa redonda, la participación fue general en la mayoría de las conversaciones, jugosas todas ellas como de costumbre. La restauración bien como viene siendo habitual, complementándose los postres con el delicioso chocolate suizo que había anunciado Gurri y una botella de orujo blanco que agotaba las reservas de la bodega de quien suscribe.

En determinado momento se hizo presente entre nosotros la figura de El Califa Luís Fernando Suárez de Lezo, de quien recordamos el orgullo con que hacía honor a sus apellidos, así como a su querida Córdoba, y por tanto a sus ilustres antepasados. Tampoco podía faltar el interés de todos los presentes por el estado de salud de Livinio. Prudente satisfacción, toda vez que ha empezado a mejorar alejándose paulatinamente de la gravedad inicial, con la certeza de que las oraciones de todos los que le queremos van dando sus frutos. Hicimos votos para que pronto se reincorpore a estos saraos.

Y hablando de Livi, Javier recordó los pintorescos avatares de su paso por la “mili”. Josemari, Diego, José Luís y alguno más se remontaron a las primitivas comidas en el restaurante “Manolo”, germen de las actuales. Antonio disfrutó con las anécdotas compartidas de la milicia aérea en Burgos relatadas con el gracejo de Josemari. Gurri confesó humildemente, ante el asombro de Pedro el Joven, su vecino ocasional de silla, como su inocencia estuvo a un tris de hacerle sucumbir a un moderno “toco mocho” informático. Le salvaron la prisa por tenerse que ir a no se donde y un amigo bancario que le quitó la venda de ingenuidad

Casi todos reconocimos las convincentes dotes de mando de nuestras respectivas santas, amenizadas con contundentes casos verídicos que dejaron muy clarita la inapelable certeza de que la autoridad es la autoridad….. y no hay más que hablar. Eduardo sonrió con cierta suficiencia recordando su proverbial sabiduría cuando nos hizo ver que todas eran la misma.

La conversación siguió fluyendo con naturalidad; que si los bancos se humanizan cuando se menciona al gran patriarca que es el Banco de España, que si el interior de la sede de éste impacta por su majestuosidad y cosas así. Nuestro gran recaudador nos dejó unas pinceladas de su saber y experiencia sobre el valor, o no, de las colecciones numismáticas y filatélicas, además de sus escarceos en el mundo de la tecnología que rodea a la medicina rural, lo que propició un cierto debate sobre los problemas de la atención sanitaria en quien vive fuera de las ciudades. Santiago nos advirtió de su casi segura ausencia de la cita del mes de febrero, Indonesia no perdona

Lástima las notables ausencias, todas debidamente justificadas, entre ellas la del Custodio, celebrado autor habitual de estas crónicas. Esta circunstancia ha propiciado que algún joven conmilitón rechazase sorprendentemente el alto honor de redactar estas líneas al verse asaltado, casi con toda seguridad, por un repentino ataque de temor paralizante, temor por otra parte más propio de hombres sumidos en la ancianidad que de vigorosos jóvenes, pero en fin que le vamos a hacer….. Esa es la razón por la que os habréis visto obligados a soportar estoicamente la conocida torpeza, con la pluma en la mano, de quien está dando cuenta de lo acontecido en la grata comida de este frío día invernal.

Y así hablando y hablando de estas cosas y otras más que no sería prudente reflejar aquí, la tenue oscuridad del ocaso nos recordó que era el momento de poner fin a tan agradable velada.

P.A. GASPI. Imaginaria accidental del Custodio

que es también el autor de casi todas las fotografías, incluidas las de la “comida virtual”, (se siguen celebrando todos los jueves, ahora en el zoom de Ramiro) , que ilustran esta crónica.