sábado, 15 de octubre de 2016

PRESENCIA Y RECUERDO DE JESÚS GRANELL


En esta estrada, homenaje a nuestro compañero Don Jesús Granell Vicent, se incluye la recopilación completa de  los   textos publicados en este blog con motivo de su fallecimiento, que son los siguientes:



  • Palabras de don  Jesús Granell Ninot  en el funeral de su padre en la Misa en la Misa Funeral de nuestro compañero don  Jesús Granell Vincent  celebrada en la Iglesia del Colegio el día 28 de septiembre de 2016.  
  • Palabras pronunciadas por don Javier Herrero García en la misma  Misa Funeral
  • Carta a  Jesús Granell de Pedro Oñorbe
  • Luis Ester Butragueño escribe en memoria de Jesús Granell
  • Noticia en el blog del fallecimiento de Jesús Granell
  • Esquela de Jesús Granell

PALABRAS DE  JESÚS GRANELL NINOT  EN EL FUNERAL DE SU PADRE

Buenas tardes. Posiblemente, para un hijo hablar en el funeral de su padre sea una de las cosas más duras y difíciles que puede llegar a hacer en su vida, yo soy uno de los hijos de Jesús, y en realidad a través de mi voz estamos hablando los cuatro, y sobre todo, mi madre.

En los días posteriores al fallecimiento de mi padre, muchos de vosotros me habéis hablado de él, habéis hecho que me dé cuenta, todavía más, de lo grande que es, de cuanta gente le quiere, y hay una palabra que se ha repetido constantemente en todos los sentimientos que me habéis hecho llegar, una por encima de todas,...la palabra “especial”,…mi padre es una persona especial, alguien con un alma descomunal, capaz de enseñarnos que Ciencia y Fe no van cada una por su lado, sino que entran inevitablemente en contacto a través de Dios, de manera que cuando nuestro alma es pequeña, mientras estamos aquí, abajo, nos puede parecer que se encuentran alejadas, incluso que son contrarias, pero a medida que nuestro alma crece, se van acercando, lentamente, en un comportamiento asintótico entrando en contacto en el infinito donde se encuentra Dios, en el Cielo, donde está él ahora mismo.

Yo creo que el Cielo no es sino el conjunto de todas las almas de la gente buena que accede a Él, de manera que cuando alguien con un alma grande muere, entonces el Cielo crece, y Dios en agradecimiento le permite, desde arriba, seguir al lado de toda la gente que quiere, cuidándoles y ayudándoles hasta que ellos también mueran y entonces ser él quien les abra las puertas para entrar.

No tengo la más mínima duda de que desde hace un mes el Cielo es enorme, y por ello, nunca, jamás, hablaré de mi padre en pasado,…nunca…, porque os puedo asegurar que él está aquí, con nosotros, siento su presencia con una intensidad mucho mayor de lo que lo he hecho nunca, y de manera distinta, mucho más profunda, porque lo está haciendo desde arriba, desde el punto de contacto.

A sus hijos nos lo ha enseñado absolutamente todo y yo destacaría algo por encima de otras cosas, el nos ha enseñado a luchar,… y es un orgullo y un sentimiento de agradecimiento eterno el poder seguir haciéndolo a su lado, con la fuerza infinita que nos da el intentar acercarnos a su alma para entrar a formar parte de ella allí, donde se tocan las dos asíntotas.

¿Sabéis?....

Ya no tengo miedo a morir, porque sé que cuando lo haga, lo haré cogiendo su mano…

Tampoco tengo miedo a sufrir, porque él me ha enseñado como se hace…y
tampoco,…tampoco tengo miedo a vivir, porque lo voy a hacer, cada hora, cada minuto, cada segundo…con él.

A todos vosotros, de corazón,… gracias.





 EN MEMORIA DE JESÚS GRANELL



Palabras pronunciadas por don Javier Herrero García en la Misa Funeral de nuestro compañero don  Jasús Granell Vincent  celebrada en la Iglesia del Colegio el día 28 de septiembre de 2016.

 
In memoriam Jesús Granell Vicent.
31 diciembre  1944  Ϯ  28 agosto  2016

Un grupo de compañeros de Colegio, de Escuela, y amigos de Jesús me ha encomendado la rememoración de su personalidad en esta ceremonia.

Jesús fue el más joven de nuestra promoción porque nació el 31 de diciembre de 1944. Sin embargo ese título pasó a otro compañero que se incorporó más tarde porque había nacido en 1945, hecho que jocosamente hemos comentado muchas veces tratando de expulsar al “intruso”.

Este colegio de Areneros, dedicado a la Inmaculada Concepción y a San Pedro Claver, hoy sede de la Universidad Pontificia de Comillas, albergó una parte importante en nuestra primera juventud durante los años 50. En1960, para hacer el curso preuniversitario,la promoción se incorporó al Colegio de Nuestra Señora del Recuerdo en Chamartín.

Jesús fue un buen alumno, y no tanto porque “sacaba buenas notas”, sino porque mostraba un carácter sereno, sensible, inteligente, tolerante reflexivo, sin banalidad y con sentido del humor. Estas cualidades las mantuvo a lo largo de toda su vida.

Poco a poco descubrió, ayudado por la tutela y el cariño de sus padres, a otro Jesús: el Jesús del evangelio, el que enseñaba el amor al prójimo. Buscó su amistad y le hizo su referente. El don de la fe le llevó al pleno convencimiento de su divinidad, de la existencia del más allá y de qué la práctica de la fe cristiana era el camino a seguir en esta vida.

Me atrevo a decir esto porque a lo largo de los años así lo manifestaba con convicción con naturalidad y sin dogmatismo.

Tras el colegio llegó una nueva etapa en la que nos ocupamos de durante ocho años de nuestra formación profesional.

Quiero recordar, porque a él le gustaría, nuestro paso por la “Academia Luz” durante casi dos años. En esa academia espléndidos maestros nos enseñaron fundamentos y bases sólidas para ejercer nuestra profesión.

En las Navidades de 1964, ya en la Escuela de Caminos, descubrió el amor humano y discretamente pero con entusiasmo nos contó su relación con Carmina y la seguridadde que había encontrado la mujer de su vida.

El paso por la Escuela de Caminos, con los veranos de milicia intercalados, y con dos años finales, un poco atónitos por aquel “mayo del 68” que quería abrir una nueva etapa en el nuestro mundo, no tuvo especiales dificultades.

Le gustaba jugar al tenis, la bicicleta y la velocidad de los coches, pero sobre todo, ir a ver a su novia y pasar las vacaciones en Burriana, la tierra de sus padres que también hizo suya.

Se casó pronto, completó su formación en Lausana y en Berkeley, y trabajó en la mayor empresa consultora de aquellos años. Posteriormente creó su propia empresa.

Y llegaron sus cuatro hijos Jesús, Carlos, Ignacio y Luis a los que cuidó y formó junto a Carmina con todo cariño, de la misma manera que luego lo hizo con sus nietos.

Su vida profesional fue creativa, brillante y reconocida, dedicada al campo de la ingeniería hidráulica.

Hace ocho años escribió y publicó un libro con cuatro relatos que agrupó bajo el título de “Las Asíntotas de Dios”. Una asíntota es la tangente a una curva que progresivamente se acerca a ella hasta unirse en el infinito, ese lugar que está más allá de la realidad que conocemos.

En el libro puede apreciar se como aplicó su inteligencia para percibir e interpretar lo sobrenatural y para acercarla razón y la fe. También describió como las creencias en lo sobrenatural son capaces de sublimar los sentimientos humanos hasta el éxtasis.

La naturaleza humana, ante la muerte, explota los sentimientos de pesar y tristeza.

Deseo y creo que el recuerdo Jesús y su ejemplo nos harán convertir esos sentimientos en otros de amoroso recuerdo. Jesús nos acompañará y nos dará la esperanza de que, más allá del espacio y del tiempo que ahora nos atrapa, nos habremos de reunir con él.

FJHG





CARTA A JESÚS GRANELL DE PEDRO ONORBE

  

Querido Jesús:

Estos días, releyendo tu escrito de “Las asíntotas de Dios” no he podido por menos de rememorar algunos pasajes de nuestra vida que llevo muy metidos dentro.

Pocos conocen nuestros pequeños “guiños” de niños grandes como el de “Jesusito de mi vida…” o el del “pellizquito en el alma…” que tanto hemos usado.

En estos momentos recuerdo con cierta emoción nuestra muy amistosa rivalidad en el Colegio por la “Dignidad de Cónsul”, de las que todavía conservo las medallas.

Y qué decir de nuestra mili en la Granja, compartiendo tienda y nuestros viajes de fin de semana, tú a Burriana y yo a Castellón.

¡La de horas que pasamos conociendo un poco más en profundidad esos sentimientos íntimos que solo se pueden expresar en ocasiones muy puntuales pero que dejan huella imborrable!.

La vida hizo que volviéramos a encontrarnos profesionalmente yo en mis basuras y tú en tus aguas y donde se unieron nuestras mujeres Carmina y Chela.

Y para remate las comidas de “conmilitones”, donde todos los compañeros de Areneros volvemos a hacernos un poco niños.

La verdad es que hemos pasados muy buenos momentos y no debemos quejarnos.

No puedo expresarlo tan bien como tu hijo Jesús pero sí te aseguro que, como él, te considero en presente y así seguiré.

Quiero hacer una reflexión personal mía para los compañeros que lean “Las asíntotas de Dios”

Os pido que lo hagáis teniendo en cuenta la personalidad de Jesús ya que, desde el mismo título, se destila, esa ambivalencia tan suya, de persona profundamente creyente y al mismo tiempo analista de la realidad de la tecnología científica.

Una experiencia que para algunos resulta una realidad divergente y para otros supone una aproximación asintótica, permanentemente acercándose pero nunca confluyente.

Jesús, veo reflejada tu personalidad en el ingeniero que, en su caminar, encuentra y comprende al viajero del espacio, perdido y solitario en un escenario hostil, en la bipolarización de la fe ciega en el posible milagro del roce del vestido del Maestro, con la eterna pregunta de ¿por qué a mi sí y al otro no? contra la pregunta de si podrá la tecnología de la inteligencia artificial llegar a rozar el espacio reservada al espíritu puro o en el misticismo del costalero que es capaz de tener una conversación “de tú a tú” con su Cristo Yacente, en una meditación interior que se acerca al éxtasis y a la aceptación del dolor físico.

Jesús, siempre seguiré discutiendo contigo tus conclusiones en un epílogo, profundamente pensado, donde eres capaz de defender al mismo tiempo la “inexorabilidad de que la ciencia irá dando respuesta a todos los fenómenos de nuestro entorno” con la “imposibilidad de demostrar nada en cuanto a la existencia de Dios”.

Todavía nos queda pendiente nuestra pregunta, sin posible respuesta, de ¿qué es Dios para ti?.

Compañero del alma, compañero, guárdanos a todos tus seres queridos un sitio en donde estás, pero a mí déjamelo cerquita, que todavía tenemos que seguir las discusiones del “gravitón”, la partícula divina principio y fin de todas las cosas y como involucrar en el tema a nuestra querida Virgen del Recuerdo.

Hasta pronto
Tu amigo Pedro




 EVOCACIÓN EMOCIONADA DE JESÚS GRANELL



Cuando leí en ABC, con profunda pena, que Jesús Granell nos había dejado me invadió una sensación de vacío que en muy contadas ocasiones había sentido anteriormente. Desde que salimos del Colegio no había vuelto a saber de casi ninguno de los compañeros hasta que Javier Herrero y José Luís García Calleja, en 1985, pusieron en marcha la maquinaria para celebrar las bodas de plata de la promoción.

Allí, casi 25 años después, nos volvíamos a ver unos cuantos. Allí estaba Jesús con su permanente sonrisa y su camaradería contagiosas.

Allí se puso el primer germen de las que años después,promovidas por Javier y José Luís con el impulso de Josemari Mazarrasa, Santi del Hierro, Pedro Oñorbe y otros, llegarían a ser las “comidas de los Conmilitones” los segundos jueves de mes en el Club Mirasierra, que tantas veces iluminó Jesús con la inteligencia, bondad y simpatía que su presencia irradiaba. Hasta que su salud se quebró y finalmente La Virgen de Areneros le transmitió que El Altísimo le llamaba ya a su lado.

Si bien en el cole mi relación con él fue muy superficial, pues creo que no llegamos a coincidir en la misma clase durante los años de Areneros y Nª Sª del Recuerdo, a partir las bodas de plata, y sobre todo cuando ya se acercaban los 50 años de la Promoción 1961, sentí una entrañable cercanía hacia su persona, supongo que debido a la enorme categoría humana que le caracterizaba.

Estoy intentando comprar su libro “Las asíntotas de Dios” que desde Allí Arriba, en un ratito de tranquilidad, estoy seguro que me dedicará y firmará. También se que verá la forma de refrescar mi achacosa memoria con la fórmula que tiempo atrás me dio del “Dry Martini”, con sabias recomendaciones personales para su mejor elaboración.

Por último quiero rendirle un homenaje especial y creo que la mejor forma es transcribirlas estrofas de “La Muerte no es el final”, emotiva canción militar, cuya letra  dice algo tan bonito como esto:

Cuando la pena nos alcanza por un hermano perdido,
Cuando el adiós dolorido busca en la Fe su Esperanza
En Tu palabra confiamos, con la certeza que Tú
ya le has devuelto a la vida, ya le has llevado a la Luz
ya le has devuelto a la vida, ya le has llevado a la Luz.

Jesús, amigo, sin olvidarte desde el Cielo de todos los tuyos, entre los que nos encontramos tus compañeros, descansa en paz.


GASPAR BLEIN SÁNCHEZ DE LEÓN




 JESÚS GRANELL, IN MEMORIAM


Cuando falleció Jesús, sentí la necesidad de dedicarle de alguna manera un recuerdo. No me atrevía a escribir nada, pensando que era muy difícil estar a la altura, a la gran altura de Jesús. Por fin me he decidido, y aquí estoy.

Con Jesús perdí el contacto durante muchos años, contacto que recuperé, como con muchos de los queridos conmilitones, en nuestras comidas de Mirasierra. Aquí recordamos juntos que en el colegio tuvimos una buena amistad, que gracias a Dios se recuperó de nuevo estos años. La amistad es ciega como el amor, y tan es así, que Jesús cada vez que me veía me decía que había sido el mejor jugador de fútbol del colegio, (hay que estar ciego), y en la dedicatoria de su libro me escribió, “a mi amigo Luis Ester, el mejor dribling de todos los tiempos”, (hay que estar más ciego todavía).

Jesús y yo fuimos compañeros de clase todo el bachillerato, y de pupitre o muy próximos, en 6º y en Preu.

En los primeros cursos, Jesús, por la razón que fuera, no brillaba mucho. Allí sacábamos buenas notas, o incluso dignidades, los alumnos que estudiábamos un poco, éramos buenecitos, y no causábamos problemas. En fin, los que éramos un poco capullos.

Otra cosa fueron los últimos cursos. Allí brillaban sólo los que auténticamente valían, y a los “buenecitos” se nos iba relegando poco a poco. Yo pasé de soplarle (poco) a Jesús en los primeros años, a copiarle descaradamente en los últimos. En 6º y en Preu ya se vio que Jesús era un tío muy inteligente, y la progresión que estaba teniendo hacía vislumbrar que podría lograr lo que quisiera. Como así fue, con una carrera brillante, y un ejercicio profesional extraordinariamente  brillante también.

No voy a hablar aquí de sus grandísimas cualidades humanas que todos sabíamos. Otros que le conocieron más, lo podrían hacer mucho mejor que yo. Sólo quería comentar algunos viejos recuerdos que me asaltan ahora que nos ha dejado.

Jesús, descansa en paz

Luis Ester Butragueño





NOTICIA EN EL BLOG DEL FALLECIMIENTO DE JESÚS GRANELL



Nuestro compañero Jesús Granell Vicent ha fallecido.

Como bien afirma José Luis al transmitirnos la muy mala noticia, Jesús era un persona de bien en todos los sentidos: generoso, responsable, trabajador, con sentido del humor, inteligente; caben todos los atributos que definan a una gran persona.

Aquí se cumple ese dicho, muchas veces falso, de que se mueren los mejores.

Muy tristes, enviamos a los suyos nuestro afecto y, acompañando su dolor,  de rodillas, ante la Virgen del Colegio, pedimos para Jesús el gozo eterno.




ESQUELA DE DON JESÚS GRANEL  VICENT



sábado, 10 de septiembre de 2016

EL JUEVES 8 DE SEPTIEMBRE SE CELEBRÓ, COMO SIEMPRE, LA COMIDA




Pero no, no fue tan placentera: entre los trece conmilitones hubo  asientos vacíos: para siempre  los que han ocupado tantas veces José Luis Sanz de Garnica y Jesús Granell Vicent; por un tiempo, el de Ricardo y  el de José Enrique.

De ellos hablamos largo y, recopilamos mil recuerdos y todos nuestros compañeros estuvieron muy presentes en la  comida que ha sido,  sin duda,  atípica y muy  especial.  

Es verdad que los años no perdonan, que la edad no ayuda, que los 72 años que,  salvo el joven de 71,  todos tenemos,  son bastantes; vivimos   en cuerpos  desgastados  y de las almas hemos dejado en el camino muchos jirones, pero, a pesar de saberlo, es muy áspero ver que,  en cada  nuevo curso, para nuestra comida,  necesitamos menos asientos.

El gazpacho, los  huevos con patatas, el chorizo, el queso, y hasta los postres, bien.  Para ahogar la pena,  bebimos vino,  tomamos café, terminamos  los orujos y no sé  si quedó alguna  guinda del licor, tan bueno, que trajo  Gaspar.

La sobremesa se alargó más que otros días, nos costó mucho separarnos y, cuando ya anochecía, compartiendo nuestro afecto y la  casi  certeza de volver a  vernos en la próxima comida, conduciendo con cuidado, volvimos a casa para  ocuparnos de nuevo de nuestros pequeños  achaques y, sobre todo, de  las alegrías y de  los sustos que, de cuando en cuando, nos regalan los hijos y los nietos.

FOTOGRAFÍAS DE LOS CONMILITONES

Estas fotografías fueron tomadas por Gaspar Blein en la comida del segundo jueves del mes de junio de 2016

























































































lunes, 5 de septiembre de 2016

…Y EL CANCER ME VISITÓ





Escribe José Enrique Gil-Delgado  Crespo

DONDE SE CUENTA LA INESPERADA VISITA QUE EL ESCRITOR DE ESTA HISTORIA RECIBIO EN  UN DIA DEL AÑO 2016

Aquella noche el escritor, la había  pasado en un permanente duermevela lleno de desasosiegos y de pesadillas. La cama le había retenido lo justo para poder descabezar unos ligeros sueños de los que se despertó cada vez con una mayor desazón, en lugar de haber logrado el reposo que tanto necesitaba. 

Eran las tres de la madrugada y sentado al borde de su lecho, sintió un sudor frío y una especie de sensación vertiginosa, en la que todo cuanto había a su alrededor le daba vueltas…Tenía además un agudo dolor de vientre y una sensación especial que le impulsó a levantarse y a acudir al cuarto de aseo.

El dolor en el vientre era continuo y al regresar a su dormitorio se tendió bocarriba en el lecho y comenzó a pensar que aquel dolor punzante sería, como le había ocurrido en otras ocasiones, causado por un cólico nefrítico. Se tomó unos remedios de los recomendados para estos casos y al final cayó rendido por el cansancio.

Al cabo de un rato se despertó y por un momento, se acordó de la fecha: era el 23 de Abril del 2016 y en ese instante en su habitación resonaron unas palabras:

En un lugar de la Mancha, de cuyo nombre no quiero acordarme, no ha mucho tiempo que vivía un hidalgo de los de lanza en astillero, adarga antigua, rocín flaco y galgo corredor…

Quiso levantarse y comprobar si aquello que estaba escuchando procedía de su mente o eran voces que venían del  exterior. No pudo incorporarse y en su lugar sintió como un fuerte tirón que le arrastraba a tumbarse sobre las sábanas empapadas en su propio sudor. Todo le daba vueltas y en un esfuerzo mental casi sobrehumano consiguió agarrarse a la almohada que finalmente le sirvió para detener violentamente aquel torbellino en que su cuerpo se había sumergido.

No sabía si había transcurrido mucho tiempo o poco pero, de nuevo volvió a escuchar, ahora con mayor nitidez y claridad aquellas frases:

En un lugar de la Mancha, de cuyo nombre no quiero acordarme, no ha mucho tiempo que vivía un hidalgo de los de lanza en astillero, adarga antigua, rocín flaco y galgo corredor…

Sintió entonces una presencia a su lado que no pudo, en un principio, saber de qué o de quien se trataba, aunque poco a poco ante sus ojos se fue dibujando, cada vez,  más nítidamente, la imagen de un hombre a quien pudo reconocer nada más verlo: Era la silueta de Cervantes. A su lado y superponiéndose a aquella visión apareció después otra imagen que se fundía con la de don Miguel: Era don Quijote. Ambos personajes unidos en una sola persona, sin que nuestro escritor pudiera ahora discernir quien era el Caballero de la Triste Figura y quien el creador de su ficción: ¡Los dos eran el mismo!

Pudo entonces, Enriquez Delgado, pues así se llamaba el narrador de esta historia, incorporarse en la cama y sintió cómo aquella doble presencia que se dirigía a él, le ayudó a levantarse y agarrándole suavemente por el brazo le pidió que le siguiera. Estaba nuestro hombre completamente aturdido ante cuanto le rondaba por la cabeza y por el agudo dolor que sentía en su vientre, de tal manera que no acertaba a saber si todo aquello era cierto o si por el contrario era el fruto de las noches y noches en las que hasta altas horas de la madrugada se había pasado el tiempo leyendo y releyendo la Historia del Ingenioso Hidalgo don Quijote de la Mancha. Lo cierto y verdad es que ante la doble aparición se dejó llevar hacia un mundo en que todo le parecía una ficción incorporada a una absoluta realidad: ¡Don Miguel de Cervantes Saavedra y su Ingenioso Hidalgo de La Mancha estaban a su lado!

Tanta certeza cobraron las imágenes y las palabras que resonaban en la mente de don Enriquez, que llegado un momento no pudo por menos que exclamar:

—¿Qué es lo que me está ocurriendo? ¿Dónde me encuentro?

—Sosegaos don Enriquez— oyó que le decía don Miguel de Cervantes—No tengáis miedo estáis entre amigos, don Quijote y yo mismo, hemos venido en esta fecha de hoy a haceros un encargo…

—Decidme cual es vuestro deseo y si en mi mano estuviere, podéis contar con que cumpliré con lo que me pidáis…Aunque quizá deba formularos antes alguna pregunta que me aclare la situación en la que ahora me encuentro.

—Hablad y no dudéis de que os daremos puntual cuenta de todo cuánto deseéis interpelarnos.

Se tranquilizó el autor al ver que la sensación de vértigo y el sudor le habían desaparecido por completo y que incluso aquel dolor punzante le empezaba a remitir. Una vez recompuesto de aquellas impresiones indicó a sus inesperados visitantes que le siguieran. Pensó nuestro hombre que si todo aquello se trataba de una pesadilla, ésta se desvanecería cuando desde el dormitorio se trasladara a  su estudio.

 Caminó pues, por el largo corredor que desde la alcoba le conducía a su despacho, sin querer mirar hacia atrás al objeto de cerciorarse de que todas las visiones que invadían su cerebro no eran otra cosa que eso: visiones. Pero cuál no sería su sorpresa cuando llegados a su mesa de trabajo comprobó, no sin asombro por su parte y tras tomar asiento ante su ordenador, que frente a él se hallaban sentados don Miguel de Cervantes y don Quijote de la Mancha.

—¡Pero esto no puede ser cierto! —profirió con un grito don Enriquez, a quien aquellas presencias volvían a parecerle una auténtica alucinación.

—¡Sí que es cierto señor! — replicó de inmediato don Quijote­ — No estáis viendo fantasmas, no somos ninguna aparición, sois vos mismo, que nos lleváis tan en lo más profundo de vuestra imaginación que nos habéis obligado a convivir con vos, al menos durante un tiempo… Aunque no habéis, por ello de sentir turbación alguna ni conturbaros. Debéis eso sí, acudir al físico pues nos hemos percatado de que tenéis algún padecimiento al que sin duda vais a poderle hacer frente. Sabéis de cuantos padecimientos hemos sufrido en nuestras interminables historias y aventuras, pero también sois conocedor de cómo “el bálsamo de Fierabrás” alcanza a sanar todos los males.

 Y tomando ahora don Miguel de Cervantes la palabra, se dirigió a don Enriquez en estos términos: —Creednos amigo hoy hemos viajado don Quijote y yo mismo para traeros la mejor de las nuevas en este IV CENTENARIO DE NUESTRA PARTIDA de la que con tanto amor habéis hecho un relato en vuestra novela…Y SHAKESPEARE LEYÓ EL QUIJOTE. Ya nos tenéis aquí arriba reunidos, como vos mismo lo relatasteis: a William Shakespeare con  su Julieta y con su Romeo y a mí, Miguel de Cervantes con mi Dulcinea y mi Sancho Panza. Y los seis venimos a contaros que todo se logra con la voluntad y la constancia y que le digáis a cuantos afligidos están por esa enfermedad que hoy los físicos de vuestro tiempo llaman “cáncer” que los modernos “bálsamos de Fierabrás” que son las “quimioterapias” sanan esa enfermedad aunque eso sí, deben estar apoyados por la fuerza de la mente de cada uno de los que la padecen.

Concluyo así, mi muy estimado don Enriquez, esta visita tan especial que os hemos hecho—dijo don Miguel— en la que os pido y os requiero a que trasmitáis, a todos cuantos de una forma u otra estáis afectados por el mal, la nueva de que con la fuerza de vuestras mentes y los nuevos “bálsamos de Fierabrás” podréis alcanzar la sanación.

No os olvidéis que NINGÚN SUEÑO ES IMPOSIBLE y que seréis capaces de lograr cada uno  el vuestro, como lo hiciera mi don Quijote de la Mancha que para bien y ejemplo de todos lleva ya cabalgando más de 400 años por todos los rincones del Universo. Vale
Miguel de Cervantes Saavedra 

A 23 de Abril del año del Señor de 2016
IV CENTENARIO DE NUESTRA PARTIDA

DE LO QUE RELATARON DON MIGUEL DE CERVANTES SAAVEDRA Y DON QUIJOTE A JOSÉ ENRIQUE GIL-DELGADO PARA QUE LO CONTARA A CUANTOS SUFREN DEL “MAL DEL CANCER” (“EL CÁNCER SE SUPERA”)

viernes, 12 de agosto de 2016

EL 11 DE AGOSTO LA COMIDA FUE ESPLÉNDIDA




  
José Luis este mes, por especial, nos convocó  con un  epigrama del  vate  Miguel Moreno; ya sabéis,  una de esas  composiciones poéticas breves  que  sirven para expresar, con precisión y agudeza, ideas,  motivos o eventos, normalmente  festivos como lo es éste banquete nuestro:

Juan a comer convidó
a Pedro, que fue en ayunas,
y poniéndole aceitunas,
al principio, lo admiró.

Y dijo: "En mi tierra vi
que estas siempre postres fueron."
Juan respondió: "Y no mintieron,
que también lo son aquí."


Cinco  conmilitones, en el fresco, bajo el toldo, entre muros verdes y silencio, en el sosiego de agosto, despreocupados de  achaques y  olvidados  de los sustos que, sin descanso regalan  hijos y nietos, conversamos durante la comida y en la muy larga sobremesa, sobre, inquietudes, sentimientos,  nimiedades y  algunos  temas serios.

Movimos recuerdos, opinamos del presente, mencionamos a casi todos y sin pudor alguno, ensalzamos las muchas virtudes de nuestros  compañeros ausentes.

En fin, la comida de agosto, aunque sin vates y siendo pocos,  ha sido, como siempre, un nuevo y extraordinario encuentro de los amiguitos que somos desde que terminamos, hace unos años,  el colegio.