domingo, 11 de mayo de 2025

DE LA COMIDA DEL JUEVES 8 DE MAYO DE 2025

En un día propio de la primavera de Madrid, muy lluvioso por la mañana y soleado por la tarde, 11 conmilitones de Areneros 61 nos hemos reunido alrededor de una mesa redonda, junto al gran ventanal del comedor grande del Club Mirasierra, para celebrar nuestra comida mensual.

Como siempre todo ha sido delicioso y  normal, sin embargo, quizá porque ha sido  preludio de la elección del Papa León XIV, la comida de hoy ha sido muy especial.

Para  empezar, múltiples y sinceras felicitaciones, también de los ausentes, para Pedro y Ramiro, ¡reinas por un día!, que han alcanzado, los últimos, la escandalosa edad de 80 años y lo han celebrado compartiendo con todos, además de queso, ¡gracias Gaspar!,  buen jamón y excelentes vinos.

Más tarde, realmente enseguida, Josemari contó, ¡por enésima vez!, un sucedido; Diego nos puso al día sobre la situación de la economía y lo pobres que nos estamos volviendo; José Luis volvió a quejarse de los sueldos de los jóvenes; comentamos el fanatismo que crece en la sociedad y casi todos  lloramos la soberbia ignorante que nos gobierna; lamentamos nuestras propias debilidades y, durante un corto rato, el pesimismo de viejos llenó el ambiente.

Afortunadamente, unos alegres chascarrillos de Gaspar devolvieron optimismo y buen humor a los conmilitones  y todos, olvidando lo malo, reivindicamos lo mucho de bueno que la vida nos ha regalado: mujeres, hijos, nietos, trabajos, éxitos y fracasos. Antonio, recordando a Luis Fernando,  dijo algo de ir, por sorpresa, a una dehesa en Salamanca; Josemari recuperó  otros sucedidos; Santiago, además de loar los méritos de José Enrique, se quejó de la mucha comida, ¡quiere raciones pequeñas!,  y  Ramiro no estuvo de acuerdo; Gurri recordó que también en Suiza suben los precios; Gaspar hizo fotografías y el custodio tomo apuntes para esta crónica.  

Ah, además de todo lo anterior y una vez disfrutado el chocolate de Gurri, las Altas Esferas dieron por buena, aceptaron y bendijeron  la invitación de Diego, a todos los conmilitones, para visitar Riofrío el próximo día 5 de junio. ¡Muchas gracias Diego!

Y, para terminar, decir que la  excelente comida de este 8 de mayo de 2025 terminó temprano, a las seis de la tarde todos  los conmilitones estábamos camino de nuestras casas para ver en la televisión las imágenes de Su Santidad el Papa León XIV, el sucesor de Pedro que el Espíritu Santo nos ha regalado hoy.


Nota: las fotografías, tanto de la comida de hoy como las de las reuniones en la sala virtual de Fernando, que ilustran esta entrada, salvo alguna de Pedro el Joven, son de Gaspar


























viernes, 11 de abril de 2025

DE LA COMIDA DEL JUEVES 10 DE ABRIL DE 2025

 

En el soleado y luminoso segundo jueves del mes de abril de 2025, alrededor de la mesa redonda del comedor pequeño del Club Mirasierra, 11 conmilitones de Areneros 61 nos hemos reunido para celebrar nuestra comida mensual.

Y, quizá porque la entrada de la primavera alegra el ánimo e impulsa el deseo de vivir, el ambiente ha sido especialmente cálido, con una conversación rica y, ¡es sorprendente!, fluida; se ha tratado tantos y tan interesantes temas que, este custodio, pese a su proverbial habilidad para recordar y dejar constancia de lo acaecido, con alguna pena, pidiendo perdón, solamente puede incluir algunos de ellos.

Para comenzar, la enhorabuena de todos, de los presentes y de los ausentes, para Pedro el Joven por su cumpleaños de  hace ocho días y a Ramiro, que  cumplirá 80 el 5 de mayo; son el penúltimo y el último de los compañeros que hemos alcanzado, ¡sin mérito alguno!, tan avanzada edad.

A continuación, el repaso de las ausencias: Antonio, sigue en Burgos; el otro Antonio, el obispo, por ahí repartiendo bendiciones; Gaspar complotando; José Luis SFV ya en Marbella; Santiago, no se sabe dónde, negociando; Eduardo en su consulta y el otro Eduardo, reponiéndose, ¡menos mal!, de un buen susto.

Dentro de la revisión, es obligado mencionar a Fernando, nos ha regalado su presencia y su saber en la comida y ha recibido grandes elogios por haber retrasado su viaje de primavera a Marbella.

Más tarde, Josemari hizo el relato de algunos hechos olvidados del secuestro del padre de Antonio; todos lo escuchamos con una mezcla de tristeza, alegría y alivio por lo que pudo ser una gran tragedia.

Luego, alguien comentó la querella de Don Juan Carlos, ¡pese a quien pese un gran Rey!, contra el señor Revilla, pero, aunque todos esperamos quede en nada y se olvide pronto, no hubo oportunidad de entrar en el tema con profundidad; Pedro, el tesorero, alzó la voz, se empeñó y no hubo manera de impedirlo, en ensayar con nosotros  gran parte de la primera del ciclo de conferencias sobre 80, de los emperadores, incluida Irene,  del Imperio romanos de Oriente, que va a pronunciar, no se sabe todavía si en dos o veintidós  anfiteatros de la ahora intranquila Europa.

Y, hablando de Europa, se desató una oleada de comentarios sobre los aranceles del señor Trump. Diego nos ilustró sobre los efectos que estos pueden tener en el comercio mundial y respondió a no pocas de las preguntas que recibió sobre  las medidas que se pueden tomar como defensa, en Bruselas, Pekín y México y, sobre el papel, o papelón, en el escenario mundial, de nuestro doctor viajando en estos días a Vietnam y China.

Ah, ¡lo olvidaba!, sobre el doctor, por aquello de lo “cutre” que son algunos miembros de su familia y de sus más estrechos colaboradores, para hacer negocios y tener amantes, algo se habló.

Y, por aquello de que el doctor va a ir a China, que en China hay chinos y que los chinos trabajan mucho, ¡como chinos!, la conversación  cambió a lo que se trabaja en España, a lo indecente de los sueldos, a la cuantía de las pensiones y algunas más de esas cosas; pero, de este tema, por especialmente controvertido, el custodio prefiere, ¡todas las disculpas a las Altas Esferas!, no detallar. 

Y, para terminar, siempre pasa lo mismo, hubo más, mucho más, en esta estupenda comida del segundo jueves de abril de 2025, pero, salvo la invitación de Diego, agradecida por todos, para visitar, tan pronto se consolide el buen tiempo, sus lares en Segovia, porque la crónica es ya demasiado larga, lo dejamos en el olvido.

 

Nota: Las fotografías que ilustran esta entrada, con permiso de  Gaspar,  son de Pedro el Joven y de las Altas Esferas.











viernes, 14 de marzo de 2025

DE LA COMIDA DEL JUEVES 13 DE MARZO DE 2025


En un jueves obscuro, amenazando lluvia desde muy temprano, alrededor de la mesa redonda, junto al ventanal, en el comedor pequeño del Club Mirasierra, 12 conmilitones de Areneros 1961 nos hemos reunido para celebrar nuestra comida mensual.

El aperitivo rápido, antes de darnos cuenta ya estábamos, ¡todos!, sentados, con las servilletas puestas, preparados para empezar una comida, muy plácida, densa, y, ¡que extraño!, fluida.

Desde el comienzo, sin esperar la comanda, la conversación, ¡milagro!,  ha sido una: que si Trump, listo y matón de barrio, es muy bueno, solo bueno, malo, peor o pésimo.  

Con la llegada del primer plato y hasta la del segundo, se escucharon muy sentidos elogios de los escasos, ¡Josemari!, partidarios del Atlético de Madrid, al buen juego, deportividad y señorío del Real Madrid, que, ¡no es seguro!, agradaron en extremo a los ¿hijos, amigos, aficionados, creyentes, fanáticos, o lo que sean?, alguno había, de esta ¿secta, equipo, sociedad, religión, negocio, club, todo ello, o lo que sea?

Afortunadamente, antes de llegar el postre, Gaspar, para atenuar la tensión y evitar lágrimas, cambió de tema con un  chascarrillo, ¡hoy estaba sembrado!: Quevedo, ¡el muy deslenguado!, para mostrar y molestar  a Felipe IV su desacuerdo sobre el poder de las disculpas para lavar las ofensas, tras tocar las nalgas al rey, le soltó, agraviando aún más la ofensa, esta disculpa: “perdón, Señor, pensé que eran las de la reina”.

Y, ¡qué cosas!, el melón, las tartas y los helados, al llegar a la mesa, produjeron un gran cambio: el ritmo de la comida hasta ese momento vertiginoso tornó a tranquilo, sereno y pausado. Siete de los doce conmilitones ajustamos los audífonos y el resto, oyendo menos, y aguzaron los oídos, para escuchar el cúmulo de ideas, recuerdos y comentarios sobre nuevos temas, unos nuevos y otros revenidos aparecidos en la mesa: los pantanos, el agua y  la buena gestión del Canal; las experiencias de algunos como peritos o administradores judiciales; la “mili” de cuando nuestras mujeres eran, ya listas, jovencitas; el machismo ¡tremendo!, de hace unos, pocos,  años; las últimas noticias sobre la evolución, preocupante, de la salud de alguno de nuestros más queridos conmilitones.

Y luego,  el Proyecto Hail Mari, la novela de Andy Weir; el poder de los papas; la evolución de la Bolsa; los ilustres quintos abuelos de Diego; el Palacio de Riofrío, sede de la Orden de los Hidalgos de Castilla en Retorno a lo imposible, la novela del custodio; la historia y la belleza de Budapest. Y, el qué decir para dar respuesta a la pregunta, planteada por José Luis SFV, de los nietos, cuando, para repetirlo en el colegio, nos preguntan: ¿cómo era la vida en tiempos de Franco? Hubo un debate, largo y sereno, en el que al final todos estuvimos de acuerdo: aunque es difícil, hay que explicar ¡la verdad!, aun sabiendo que, al profundizar, ¡somos mayores!, es muy difícil evitar errores, al recordar y explicar del pasado lo que fue la verdad.

Y, en fin, para terminar, decir que Gurri trajo chocolate y que en la comida, plácida, densa y fluida de este marzo de 2025, hubo más cosas, muchas más, pero que, por aquello del espacio y la pereza nos permitimos olvidar.

 


Nota: las fotografías de la comida y las de las reuniones en la sala virtual, salvo alguna de Pedro el Joven, como siempre, son de Gaspar.