Naso hizo este dibujo de la Torre del Colegio con motivo y en recuerdo de los 50 años de la Promoción de 1961 de Areneros.
ESTE BLOG ESTÁ DEDICADO A TRATAR Y COMENTAR TEMAS RELACIONADOS CON LOS MIEMBROS DE LA PROMOCIÓN DEL AÑO 1961 DEL COLEGIO DE ARENEROS DE MADRID
miércoles, 16 de septiembre de 2015
martes, 15 de septiembre de 2015
FUNERAL DE NASO
Para los que todavía no lo
sepan, el funeral por nuestro compañero José Ignacio González Pérez, NASO,
tendrá lugar el lunes 21 de septiembre a las 20:00 en la Basílica de
Santa María la Blanca de Montecarmelo en la calle Monasterio de Oxeira 25,
cuyo proyecto y dirección de obra llevo a cabo el propio NASO, de quien
el pasado jueves día 10 añoramos con emoción su presencia en varias
de las comidas de los "Conmilitones".
Recordamos ese día con
cariño al gran arquitecto, al extraordinario pintor, nuestro
compañero, pero sobre todo al hombre bueno, que supo sacar a la
luz todas sus dotes de artista con la sencillez y la humildad con las que
solo los grandes saben hacerlo, entregando lo mejor y más hermoso de su
vida tan llena: su bondad.
El recuerdo de NASO,
fallecido el pasado 23 de julio, permanecerá siempre vivo en nuestros
corazones, en las memorias todas de sus compañeros de la
Promoción de 1961 del Colegio de Areneros.
Recordad:
LUNES 21 DE SEPTIEMBRE A LAS 20:00 h. BASÍLICA DE SANTA MARÍA LA BLANCA MONTECARMELO. CALLE MONASTERIO DE
OXEIRA 25.
viernes, 11 de septiembre de 2015
DE LA REUNIÓN DEL DÍA 10 DE SEPTIEMBRE DE 2015
Ayer, 10 de septiembre, los conmilitones de la Promoción de 1961 del Colegio de Areneros, nos reunimos para celebrar la apertura del curso 2015 – 2016 y, acaso por la importancia
del evento, cuánto sucedió en ella fue
relevante.
El acto, se abrió con un emotivo homenaje a José Ignacio González Pérez, Naso, el hombre
bueno, el gran arquitecto, el
extraordinario artista, nuestro compañero,
fallecido el pasado 23 de julio. Gaspar Blein, con sentidas palabras nos unió a todos en lo mejor y más
hermoso de la vida, tan llena, de Naso, que siempre estará viva en nuestro recuerdo, en las memorias todas de sus compañeros de la Promoción de
1961 del Colegio de Areneros.
Más tarde, Josemari, ya sabéis, el del apellido innombrable por ilustre, impostada la voz, leyó, dirigidos a Torquemada
y sus silencios, estos doce versos:
Nuestro
vate Ricardo está callado.
Está
callado el tío. Reconcentrado.
Lo que
estará tramando el muy taimado,
me tiene
preocupado y acongojado.
Cuando
no dice nada y está silente,
trabajando
a destajo su aguda mente,
que tiene
más peligro que una serpiente,
me entra
una gran flojera. No soy valiente.
Que
Dios coja confeso al que Ricardo
le dedique
sus rimas, que son de encargo.
Y todo lo que suelte va a ser amargo.
Y yo,
por si me toca, cojo y me largo.
Concluyó, el de
apellido innombrable, anunciando
satisfecho el éxito de la novela de José Luis Mingo, Por amor y desamor, en recuerdo de María, que luego fue ampliamente comentado y celebrado como propio
por todos los conmilitones.
Hubo más temas, algunos relevantes, pero, porque el
espacio está lleno y el tiempo corto, solo decir que, por primera vez
asistieron a la Comida de los Segundos Jueves los hermanos Arroyo, Javier y Miguel, que
prometieron, por haberlo pasado muy bien, volver.
Nota:
La comida, incluidos postre y vino, fue excelente.
martes, 19 de mayo de 2015
CRÓNICA DE UNA VELADA QUE RESULTÓ MUSICAL
Transcripción del texto que Gaspar Blein ha remitido al Custodio del Blog
La comida del 14 de mayo, como de
costumbre, estuvo tranquila y animada al mismo tiempo si bien hubo algunas
ausencias significativas (además de la del Custodio) como las de Antonio Oriol, Livinio,
Jesús Granell, algo ocupado. Tampoco vinieron
Fernando González-Camino, últimamente habitual, Fernando Aldana,
Eduardo Gimeno, etc. Por contra volvió al redil El Dr. Lorenzo Espiga. Javier
Herrero estuvo en el aperitivo pero no pudo quedarse a comer. ¡Lástima! Porque
se perdió la guinda final.
Todo transcurría en paz y tranquilidad hasta que ya al final algún que otro cobarde se había marchado,
héteme aquí que alguien con las escuchas alertas (inexplicablemente yo, que no
oigo un carajo) capté, vía José Mari Mazarrasa algo que llamó vivamente mi
atención, algo así como que se estaba cociendo el himno de la "Fundación
sin ánimo de hurto". No pude por menos de plantarme y con la crudeza que
me caracteriza obligarles a desembuchar. No supieron resistirse a mi gallarda
fiereza......y finalmente claudicaron. Para regocijo de los presentes Ricardo
Martín Lucas y Nuestro ínclito Pedro Noelle nos deleitaron interpretando a
dúo y "a capela" la versión beta de lo que puede llegar a ser, con
tiempo y horas de ardua labor de conservatorio, un grandioso himno digno de los
archifamosos Conmilitones de ARENEROS 61.
domingo, 12 de abril de 2015
LA COMIDA DEL 9 DE ABRIL ESTUVO EN EL FILO DEL DESASTRE
Mira
que hemos tenido comidas, tantas que solo José Luis, porque todo lo anota,
sabe.
Mes
tras mes, año tras año, el segundo jueves de cada mes, todos los meses,
incluido agosto, hemos comido, unos u
otros, siempre juntos y siempre, fuera cual fuera el menú, la comida ha sido un
éxito.
Pues
bien, la comida de este mes, el 9 de abril de 2015, escribo la fecha para no
olvidarla, estuvo al filo del desastre.
Nada
anunciaba el peligro: el sol de primavera alegraba la mañana, los mil verdes de los árboles cantaban vida
y el arribo de cada conmilitón encendía los rostros con sonrisas que añadían placer a los reencuentros.
En el
comedor, solo una mesa ocupada, la nuestra en su sitio. Todo bien dispuesto:
las diecisiete sillas, el mantel limpio, los platos y las copas, los cubiertos justos y un diligente camarero chapaco
que no fue lento en completar la
comanda.
Todo
perfecto, tan perfecto que, en mi felicidad,
un presentimiento me llenó de miedo. Tanto que, mientras agradecía a
Luis y a Santi sus trabajos, concienzudos y constantes para renovar, con sus correos,
nuestra obsoleta educación, recorrí
con la mirada, de derecha a izquierda, a los conmilitones, observando
con atención, para confirmar que mi intuición era solo o
algo más, que una ilusión. Y nada, me dije: menos mal, no pasa nada, ¡estás
viejo, molón!
Pero
no, no me había engañado la intuición: la voz fuerte, ahora un poco llorica, de quien al finalizar la comida suele pedir
dinero, se alzó: ¡el martes me operan, es para salvarme el ojo!
Fue la
señal: ¡a mí la semana pasada me
quitaron un trombón!; ¡pues yo me repongo de un ictus!;¡yo vivo con medio
pulmón!; ¡la semana próxima me radian la
próstata!; ¡no te quejes, que yo hace un año que perdí la mía!; ¡yo ya soy septuagenario, he cumplido setenta
años!; el 19 tengo una nueva presentación…
Diecisiete
comensales, muchos, no sé cuantos, han perdido el pudor y nos han mostrado sus
vergüenzas, me espanto, ¡qué locura!.
Torquemada,
no puede hacer un verso, mira la puerta
con ansia y se dice: ¡me van a contagiar, ¡sin remedio tengo que escapar! ;
Antonio saca a relucir el no éxito del negocio de las cabras; Gaspar dice no, con la cabeza gacha; José Luis aporta la nueva y mala noticia; el pánico se extiende
sobre el mantel y la oscuridad llena el
comedor…
Solo
falta que alguien explique lo que ayer
le hizo la nuera o llore el castigo al
que fue sometido esta misma mañana por sus nietos…¡qué horror!
Pero,
por fortuna, el sentido común de Gurri evitó el desastre, con un gesto hizo
moverse a Javier que atendiendo el ruego, con fuerza golpeó por dos veces copa y cuchillo; se hizo el silencio y el hombre del pelo blanquinegro,
repartiendo a todos un muy buen chocolate, habló: ¡chicos, chicos, escuchadme!,
¡tengo la solución!, cuando alguien se ponga malo, que no lo dude, y aplique,
sin decirlo a nadie, la técnica del
cucharón.
No sé si
fue el chocolate, la bondad de la receta u otra razón, pero, en el acto, los comensales obviaron que tenían corazón, arterias y pulmón, próstata, hígado y riñón; piernas, manos y orejas; hasta se olvidaron eso del
azúcar y del otro dolor.
Sin
transición, la conversación volvió a los tiempos del colegio, a las filas, el patio, los lugares y hasta a la congregación.
Pues sí, la
comida del 9 de abril estuvo en el filo del
desastre pero, al final se salvó.
viernes, 3 de abril de 2015
EN MEMORIA DE DON VICENTE NAVARRO RUÍZ
En el diario ABC se publica hoy un texto que es, sin duda alguna, importante para quienes, como nosotros, creen que el honor, la lealtad y el sentido del deber, son valores por los que merece la pena vivir y, si fuera necesario, morir en paz.
Don Vicente Navarro Ruíz fue paradigma de esos valores y está presente en nuestra memoria.
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