lunes, 18 de marzo de 2024

DE LA COMIDA DEL JUEVES 14 DE MARZO DE 2024.

EL PRECALENTAMIENTO 

En un día casi soleado, casi gris, entre el epílogo del invierno que ya se va y el anticipo de la primavera queriendo decir “aquí estoy yo”. Unos cuantos aguerridos conmilitones, nueve, vamos llegando en perfecto orden de marcha a nuestro habitual Club Mirasierra. 

- En vanguardia a pecho descubierto: Pedro el joven.

-Detrás El Séptimo de caballería: Josemari, Pedro el ecónomo, Gurri, Gaspi y César.

-A la grupa: Antonio con su permanente sonrisa. 

-Cubriendo la retaguardia: José Luis, o lo que es lo mismo Las Altas Esferas, y Fernando.

A partir de aquí, sentidas ausencias, eso sí, justificadas. Llamativas todas, algunas por asistentes habituales, y una especialmente significativa al estar causada por puñeteras goteras más dolorosas de lo razonable. 


EL APERITIVO 

Breve, dado lo concurrido del bar; pero enriquecido con el tradicional chorizo de León que sin falta suministra Pedro, y esta vez además con un semicurado queso castellano, no se sabe muy bien si de algún pago de Valladolid, de Palencia, de Zamora o de los tres a la vez, que a petición del respetable, trajo el Gaspi. A este paso, según opinión de unos cuantos, con poco más no va a ser necesaria la comida del restaurante. 


EL ÁGAPE

En una mesa redonda, como nos suele gustar, en el comedor pequeño muy concurrido y con bastante ruido, con los decibelios bajando en proporción directa con la deserción de comensales.

Se hace el silencio en nuestra mesa para no perder detalle de las palabras de Fernando, toda vez que da cuenta puntualmente, casi en tiempo real como se dice ahora, del parte médico relativo al Custodio que diariamente le refiere su hija. 

Poco después el tiempo se paraliza de nuevo. Los contundentes golpes del cubierto sobre la copa de las “Altas Esferas” exigen atención. Hay que dilucidar quién va a asumir la difícil tarea de relatar lo acontecido en esta comida, en tanto se produce la esperada reincorporación del titular indiscutible. La pugna es tremenda, se suceden acaloradas intervenciones, desesperación, nadie quiere ceder. Al final no queda más remedio que soportar con cristiana resignación la secular torpeza de quien esto escribe.


LOS POSTRES

Salen a relucir divertidas peripecias acerca de los regalos que antaño circulaban con motivo de las Navidades o de circunstancias apropiadas. Fernando, Josemari, Gurri, César y alguno más las relatan con salero. Antonio y los dos Pedros intercambian experiencias y recomendaciones para preservar el buen aspecto de sus frentes despejadas, lo que provoca opiniones encontradas respecto a las preferencias acerca del uso, o no, de sombreros, gorras u otros adminículos semejantes. 

Josemari, muy poco partidario del sombrero, rememoró sus tribulaciones a la hora de atender las solicitudes de adelantos pecuniarios de relevantes funcionarios de no sé qué organismo. Antonio y él mismo detallaron anécdotas, mientras cumplían con su honroso deber del servicio a la Patria, advirtiendo según a quien, con antelación de la llegada a la institución de algún “alto cargo”. César, sin desdeñar las gorras o similares, con notable emoción ha encontrado, buceando entre vetustas joyas de su biblioteca, el libro de inglés de tercero de bachillerato. Hubo más cosas, claro, como el deseo unánime de que Goyo vuelva. Y más, unas cuantas más como enseguida vamos a ver…

Los postres y los “cafeses” resultaron agradablemente endulzados por la abundancia de chocolates con que muy generosamente nos obsequiaron Fernando y, como viene siendo habitual, Gurri. 

En un momento de indecisión general, Las Altas Esferas, a través de su máximo dignatario José Luís, rogó atención mientras colocaba sobre la mesa una misteriosa bolsa. Con calculada parsimonia sacó de ella varios objetos cuidadosamente envueltos en papel de muy antiguos periódicos. Pero héteme aquí que su presencia de ánimo se resintió al dar a conocer la naturaleza de los misteriosos objetos. Acaso podrían calificarse como un tesoro ancestral para los intrigados Conmilitones que allí estábamos: Nada menos que ¡¡¡Porta lápices de cerámica talaverana conmemorativos de los 50 años de nuestra promoción!!! Habían permanecido en el olvido desde aquel importante evento. 

Afortunadamente recobraba su presencia de ánimo y haciendo uso de la potestad para decidir en cuestiones de vital importancia, con ejemplar firmeza imploró, casi exigió, que le liberásemos de la alta responsabilidad de custodiar algo de semejante valor. 

La camaradería que caracteriza a la Conmilitancia no tiene límites. Así que con la emoción a flor de piel, unos y otros se fueron haciendo con las reliquias. Asunto concluido.


EL EPÍLOGO

Amena y distendida sobremesa con participación de prácticamente todo el grupo. A pesar de que la tarde se resistía a marcharse, como queriendo dar a entender que casi formaba parte de la primavera, quienes enfilamos el camino hacia nuestros múltiples quehaceres fuimos nosotros, excepto “servidor” que aún permaneció a la expectativa.


EL MUS

Fui afortunado testigo de que para rematar, Pedro el joven y Gurri tuvieron la osadía de enfrentarse, en una partida de mus, a la ocasional pareja formada por José Luis y Fernando, veteranos ambos en estas lides. Las miradas a hurtadillas en busca de fugaces señas estuvieron a la orden del día. Los faroles, envites y órdagos se sucedían con ardor y pasión. Se mascaba la tragedia, aunque como era de esperar la sangre no llegó al río.

Los nombres de los ganadores quedan en la reserva para evitar el natural disgusto de quienes se tuvieron que conformar con la medalla de plata virtual.

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Este relato y las fotos son de Gaspar. La crónica lo es por obligación subsidiaria, debido a la indisposición temporal de José Luis Mingo, su autor por derecho propio.
































viernes, 9 de febrero de 2024

DE LA COMIDA EL JUEVES 8 DE FEBRERO DE 2024


Con cielo gris y algo de frío, 13 conmilitones nos hemos reunido, alrededor de una mesa redonda, en el comedor pequeño del Club Mirasierra, para celebrar nuestra comida del segundo jueves de febrero.

Y, todo, todo en este día, ha sido normal, todo ha transcurrido lo mismo que siempre.

Sin embargo, hoy, quizá porque poco a poco vamos tomando conciencia y aceptado, que en este año, salvo Pedro y Ramiro, cumpliremos, o ya hemos cumplido,  80 años, el ambiente ha sido,  por especialmente entrañable, diferente.

Para empezar, Eduardo, el egregio doctor, que sigue amando la vida y sanando niños, apenas comenzada la comida, tomando la palabra, con una antigua coplilla, por si alguno lo necesita, nos advirtió:

Ahí va Romero
En su juventud perdió su salud buscando dinero
En su senectud perdió su dinero buscando salud
Ahora sin dinero y sin salud
Ahí va Romero en un ataúd.

Y, enseguida, mientras los demás probábamos los picantes embutidos de Pedro el tesorero, Eduardo siguió hablando para regalarnos unos buenos consejos para no hacernos viejos, diciendo, más o menos, algo así: para no morirnos por desgastados y viejos, hemos de mantenernos activos, tener ilusiones, caminar, hablar con los niños, tomar las medicinas  y, sobre todo, tener amor y comer bien.

Enseguida, la comanda, y ¡sorpresa!, por primera vez desde que nos reunimos hace, no se sabe cuántos años, nadie, nadie, ha pedido, de segundo, un plato cocido. Gurri duda si hay que alegrarse o llorar

Afortunadamente, Santiago, que sigue, sigue y sigue  soñando, haciendo y consiguiendo cosas, ¡él no cumple años!, hizo el relato, ¡delicioso!, de cómo, con inteligencia artificial, buena información y chicas bonitas, habían intentado estafarle, desde algún lugar de Asia, unos miles de dólares. Y, nos advirtió, si os lo hacen, tened cuidado, porque ves chicas que te dicen unas cosas tan agradables que te dan ganas de dejarte.

Más tarde, terminado el segundo plato y antes del postre, Javier, el gran abuelo, confirmó que en primavera celebraremos la Misa por los que nos esperan en el cielo, lo ha hablado con Jorge. Y, para que no haya errores, Fernando estará al tanto, hablará con unos y otros, e informará de todo.

Y claro, José Luis, el de las altas Esferas, para aclarar las cosas, advirtió que la Misa es muy importante, pero que, aunque la diga Jorge, esto lo le exime de invitarnos a comer en su refectorio o en otro, aun mejor, restaurante de Alcalá de Henares.

Inmediatamente, Josemari, que hasta ese momento había conseguido, con un esfuerzo infinito, mantener la boca cerrada, sacó un papel y, con voz muy alta, recitó este soneto:

 

A José Luis Mingo Zapatero.


Para José Luis Mingo Zapatero

amigo desde tiempos ancestrales,

escritor de cultísimos modales,

el día de su cumple: en febrero.

 

A sus buenos amigos, colegiales

de un colegio sito en arenero,

les convoca con gracia y con esmero,

siguiendo unas pautas personales.

 

Luego redacta la crónica del acto,

y la redacta con modos muy formales,

y nos la envía caliente “ipsofacto.”


Y todo queda en páginas geniales,

que guardan nuestro espíritu intacto

en los libros de historia. En sus Anales. 


Madrid 4 de febrero del año en que cumplimos casi todos 80 añazos.

José María Mazarrasa

Y, afortunadamente para el custodio, porque nadie pudo ver lo rojo de vergüenza que se puso al escuchar a Josemari, este cambió un papel por otro, dijo que era cosa de Gaspar, hoy escondido en la Castilla profunda, y continúo leyendo el texto que aparece, por largo y proceloso, más abajo, al final de esta crónica.

Con el postre y el café, la conversación se mantuvo culta, alegre y animada: Ramiro puso varias cosas en su sitio; Pedro el joven, amable y serio, se marchó pronto; Antonio, ahora obispo, criticó lo suyo, bastante; el otro Antonio escuchó mucho, hablo poco y no perdió ni un momento la sonrisa; y todos hablamos de los compañeros que hoy o para siempre están ausentes.

Sí, la comida de hoy, 8 de febrero de 2024, ha sido intensa, diferente  y, como siempre, un regalo de Dios para los conmilitones de Areneros 61.

Y, para terminar esta crónica, a continuación el texto de Gaspar que ha leído Josemari en la comida de hoy. Dice así:

 

¿OTRO INTENTO MÁS?

Distinguidos Conmilitones. Muy Eminente dignatario de la Altas Esferas:

El que suscribe, Conmilitón convencido, lamenta el retraso en trasladar esta comunicación al grupo que tan brillantemente representa. Lo cual trae causa por la concatenación de molestas goteras y otras circunstancias adversas. Es por ello que

Aunque tarde, cúmpleme comunicar:

Como viene siendo habitual, durante las pasadas fiestas navideñas recibí la afectuosa visita personal del Rey Mago Gaspar. En seguida le pregunté si habían llegado en modernos y veloces Ferraris, o así, sustituyendo a los tradicionales camellos. Más que nada, en previsión de poder salir a escape si las circunstancias, que a la sazón mandan en España, lo llegasen a requerir. Pues no.

Entre otras razones argumentó, con lógica aplastante, que si el ambiente en algún momento se tornase demasiado agresivo y fuera necesario liarse a palos, las “caricias” en forma de demoledoras coces que reparten los camellos de su comitiva, siempre serían más efectivas que los golpes de manifestantes o guardaespaldas de cualquier escolta.

Transcribo su relato, que fue del siguiente tenor literal:


“La entrada en España de toda la comitiva, en esta ocasión tuvo lugar por la Senda de los Penitentes, a través del angosto “Paso del Mamut”, cerca de Elizondo, en las estribaciones del pirineo navarro.

 

Ya nos encontrábamos en el valle del Bidasoa, cuando a duras penas logró tomar tierra en aquel barrizal un reactor serie “Falconeti”, tal vez con las siglas de la Fuerza Aérea Española. Enseguida fue rodeado por unos cuantos vehículos salidos de no se sabe dónde. Del aeroplano bajó un sujeto bastante alto, que muy pronto se vio escoltado por un batallón de “armarios” procedentes de los coches. Chapoteando se dirigieron hacia nosotros y aunque el rostro de aquel personaje pretendía ser afable, rápidamente nos pusimos en guardia.

 

Pues bien, el citado sujeto, al parecer un tal doctor en algo, después de un frío saludo, pretendió engatusarnos, con halagos y zalamerías, para ocupar él nuestros sillones, alternativamente, en la cabalgata del día 5, ¡saltando de camello en camello a lo largo del recorrido!

 

No contento con eso, pretendía más tarde repartir por todos los hogares, en lugar de los tradicionales juguetes y demás regalos, diversas fotografías de su persona ataviado de rey con corona incluida. Todo ello, dijo, para cambiar el espíritu “eminentemente facha” de nuestra labor e incluso de nuestra presencia, por algo más del pueblo, más democrático.

 

Rotunda negativa ante semejante ofensa e intento de usurpación. Y claro, a continuación, lo esperado: amenazas, desplantes, gritos… “No saben quién soy yo…… a mí no se me hace esto…. se van a enterar……” y otras lindezas por el estilo. Estuvimos a un tris de que saliesen a relucir los aceros, faltó muy poco. A duras penas logramos contener a nuestros pajes.

 

Finalmente, no le quedó otra que marcharse, mascullando, aunque no por donde había venido; pues tuvo que hacerlo a lomos de unos mulos que, previo pago, consiguió ajustar con un paisano que andaba por allí. El avión casi se había estrellado contra un bosque cercano al tratar de despegar. No había espacio suficiente y los vehículos de la escolta se quedaron atrapados en el barrizal. Así que…….”.

Ya despidiéndose el Rey Mago, me dijo que, tanto él como los otros dos reyes, verían con muy buenos ojos que las Altas Esferas del escogido grupo de la Conmilitancia se dirigieran a la Meonclovia esa, o como se llame el lugar del lado oscuro de la fuerza desde el que maneja los hilos el tal doctor, mediante el oportuno escrito, proponiendo la necesidad de que abandonen de inmediato sus puestos todos los entes, con él a la cabeza, que actualmente conforman lo que han dado en llamar el “Globernio”, ….o algo parecido, toda vez que el acusado desgaste que provocan sus continuos desatinos así lo requiere.

Al llegar a este punto, el tibio sol de invierno que, a través del amplio ventanal, inunda la estancia, me ayuda a despertar de la apacible siesta que disfrutaba en mi desgastado, pero acogedor, sillón de orejas.

Dado que este relato acaso podría ser cierto, creo que debo ponerlo en vuestro conocimiento, para su inmediata puesta en práctica, o no, si así lo tienen por conveniente las Altas Esferas. 

Es cuanto espero de su recto proceder

En Madrid, en el día del Señor del 21 de enero, para ser leído y difundido  el día 8 de febrero de 2024

Con afecto. El Gaspi


Nota: las fotografías de hoy  son de las Altas Esferas.













 

 

 

 

martes, 16 de enero de 2024

DE LA COMIDA DEL JUEVES 11 DE ENERO DE 2024


Pues sí, los mismos niños, 14 conmilitones de Areneros 1961, que en enero de 1954, hace 70 años, en Ingreso de Bachillerato, desfilábamos en filas por los tránsitos y corríamos por los patios del colegio, sabíamos ya el catecismo, leíamos en voz alta, escribimos con plumilla, hacíamos quebrados,  y algunos, bastantes, creíamos en los Reyes Magos; hoy sentados en una mesa, larga y estrecha del comedor pequeño del Club  Mirasierra, en un día frío y luminoso, de auténtico invierno, nos hemos reunido para celebrar, nuestra primera comida de 2024, el año en que casi todos nos convertiremos en octogenarios.

Y claro, hoy, lo primero que todos hemos hecho, por un día olvidadas las goteras, ha sido contarnos y hasta enseñarnos, unos a otros, los regalos que, porque creemos en ellos, nos han traído los Reyes Magos: no ya, ¡qué pena!, balones o mecanos, sino camisas, pantalones, algunos sombreros y, a varios, bastones.

Más tarde, aunque durante toda la comida se ha mantenido la alegría por la visita de los Reyes Magos, se ha hablado de otros temas, algunos interesantes: del libro Dios, la ciencia, las pruebas, que poco a poco muchos estamos leyendo; del precio de los cereales en las bolsas de Paris y de Chicago, de esto Antonio, que ha venido de Burgos, lo sabe todo; de lo difícil que es llevar adelante, como hace Santiago, cualquier proyecto que valga la pena; del cómo se libró Gurri, hace unos meses, de ser estafado; del concurso que va a organizar, Josemari, para ganarlo, de “cabezas grandes”; de las series, en televisión, sobre Arsenio Lupin, tuvimos un profesor con este apodo, o el Imperio Otomano, que recomendó, él sabe, César; las comidas, de casi todos, en el Vallés; el sin sentido que es elegir y aceptar como líderes a ignorantes ambiciosos y charlatanes mediocres, como desde Trafalgar y mucho antes, hacemos, para nuestra vergüenza, en las Españas.

Bueno, no hay que ocultarlo, también se intercambiaron recetas de cocina; algunas anécdotas, ninguna nueva, del colegio y se dedicaron cuatro minutos al Opus Dei, qué, por sus peculiares actuaciones y relaciones con los papas, fue objeto de las afectuosas críticas de dos o tres conmilitones, de los píos y de los muy píos.

Y, para terminar la crónica de la comida del segundo jueves de enero de 2024, un ruego a todos los conmilitones, a los presentes y a los ausentes: por favor, responded, ¡ya!, a la petición de Gaspar, de no hacerlo las Altas Esferas se pueden molestar, y poned por escrito, aunque sea a lápiz, una anécdota del colegio, para incorporar al segundo Libro que, antes o después, esperamos publicar.


Nota: las fotografías, tanto las de la comida como las de las reuniones en el zoom, son de Gaspar.