En
un luminoso día del otoño de Madrid, en el Club Mirasierra hoy más concurrido
que nunca, a pesar de ser festivo nos hemos reunido 11 conmilitones en la
comida del segundo jueves de noviembre.
Y añadir también que hoy se han recordado
anécdotas del colegio; se ha hablado de
los emperadores romanos Nerón, Galba, Otón, Vitelio y Vespasiano; disertado
sobre las legiones II Augusta, IV
Macedonica, V Alauda, VI Victrix, IX Hispana, VII y X Geminas; analizado la economía
mundial y la específica de Nigeria, Indonesia
y Portugal; loado los nombramientos de Su Santidad; profundizado en el libro, de
Oliver Bonnassies y Michel Yves Bollore, DIOS - LA CIENCIA - LAS PRUEBAS;
sonreído con las peculiaridades
del carácter castellano en Valladolid y Santander; alabado las grandes
cualidades de los nietos de los demás; y
hecho algunas, breves, alusiones a las
disidencias callejeras y a la inquietante política nacional.
Y, acaso, a lo anterior podríamos sumar algo en
relación con el último viaje de César a Sicilia, la reaparición del embutido
leonés o lo bien que ha recitado Josemari, entero y sin dudar, El Conde
Sisebuto de Joaquín Abati y Díaz;
Luego nadie…
Pero,
por una vez hay que decirlo, si bien todo lo anterior es verdad, no es toda la
verdad; realmente es la suma de unas cuantas medias verdades; y, por
consiguiente, bien empaquetada, una gran mentira: los conmilitones, la mayoría ingenieros y arquitectos, no son cultos,
mensurados y educados, entre ellos hay
de todo, soberbios, avariciosos, lujuriosos,
iracundos, llenos de gula, rezumando
envidia y perezosos, hasta, para colmo, hay un cochino que hace décadas no se
lava; y, sus conversaciones más parecen el ininteligible guirigay de unos
viejos picajosos, lo que son, que algo plácido, sensato y bien ordenado; de los
emperadores romanos solo dos saben el nombre y de las legiones ni eso; de
libros ¡para qué hablar!, el que más, hace mil años, leyó El Coyote; y del papa Francisco, lo mejor que
se dice es que ¡es argentino!; y en cuanto al resto lo mejor en no profundizar,
con alguna excepción, ¡no las hay!, todo está edulcorado y del todo almibarado por
este custodio que sabe lo que no debe escribir y por Gaspar que tiene muy claro
lo que no debe fotografiar sobre las comidas de estos viejos olvidadizos,
chinchones y regañones que son, también los que no han venido hoy, los
conmilitones de Areneros 61.
Y,
porque si sigo diría cosas peores y estoy cansado de escribir, termino la
crónica de la comida de este segundo jueves de noviembre, día de la Virgen de
la Almudena, con una última consideración: a pesar de todo, y esto es toda la
verdad, la comida de los conmilitones hoy, como siempre, ha sido el mejor
motivo de alegría e inmenso placer para todos.
Nota: las fotografías de la comida son de Gaspar y también lo son las de las reuniones, siempre interesantes, de los jueves en la sala virtual de Fernando.































