domingo, 11 de junio de 2023

DE LA COMIDA DEL JUEVES 8 DE JUNIO DE 2023

 

En este día del final de la primavera, húmedo y, sin duda, el más gris de muchos meses, 15 conmilitones nos hemos reunido, en el comedor grande del Club Mirasierra, para celebrar la comida del mes de junio de 2023.

Y sí, muchas horas después de terminada la mejor de las sobremesas, sigo sin poder separar las manos de los ojos para que estos, debido a mi asombro, no salgan de sus orbitas.

Antonio, el de Burgos, ha mantenido en jaque al resto de los conmilitones durante casi una hora, mientras buscaba, perdido, la calle Costa Brava, por el sur de Madrid.  El otro Antonio, el obispo, ha alegado ¡cansancio! para ocultar, bajo su manto blanco, viejos y nuevos saberes. Y, el tercer Antonio, hoy han venido tres de los cuatro, ha lanzado su más airado desafío, ¡jugar 36 hoyos, en un campo gratuito!, a las Altas Esferas.

Y más, Gaspar ha lanzado una nube de perfumada obscenidad con la que ha conseguido endulzar, era difícil, el postre de la comida. Fernando, ha confesado a Eduardo, ¡paciente santo!, su próximo retorno a las labores, tan añoradas, que se le reclaman en el nuevo y próximo gobierno de España.   

Se ha disfrutado el éxito exponencial, tan merecido, que está teniendo el libro de José Luis, ya se ha publicado y está siendo estudiado por los millones de novatos y curtidos estafadores que, buscando oportunidades, pululan esperanzados por aquí, por allá y por acullá.

Pedro, el tesorero, ha encontrado y ya está dentro, un nuevo charco, ¡qué tío!, esta vez en los soleados tejados de miles y miles de granjas escondidas en lugares que solo conoce César gracias a sus infinitos viajes por ignotas playas, llanuras y montañas.

Y, por si lo anterior fuera poco, alguien, entre el embutido de Pedro y el chocolate, alemán, de Fernando, para orgullo de todos, recordó, ¡qué memoria! los éxitos de Gurri al frente de los niños atletas de Areneros.

Sin embargo, todo lo dicho es nada cuando, puesto en la balanza, lo comparamos con el gran descubrimiento que Santiago, como un valioso regalo, ha puesto en manos de este custodio:  - “puedes saber lo que esos, los conmilitones, dicen, hablando bajo para que no te enteres, ¡sordo, más que sordo!, con solo mirar sus labios…” -, “¡mira, mira ahora!, el Marqués de Cueste lo que Cueste, dice, ¿lo ves?, que espera pronta y vaticana respuesta a la carta, bendecida por el P. Dalda, en la que exige, ¡es osado el bribón!,   el retorno de la Iglesia al Antiguo Testamento” -.

Pero no, no diremos más, sería imprudente, sobre la mencionada carta ni tampoco sobre lo mucho que de la mano del indonesio, como inmersos en un baño de coca, masticando hojas e imaginando imposibles, hemos descubierto tras el rostro serio del marqués, lo sabe todo sobre los grandes bienes que encierran los monomios, los binomios, los polinomios y todos los momios.

Y claro, aunque para el disfrute de los conmilitones, en la comida del segundo jueves de junio de 2023 hubo partida de dominó, Pedro el Joven, Antonio, Fernando y las Altas Esferas, y mucho más, pero el custodio esto no lo escribe, no puede hacerlo, su memoria flaquea y los secretos son eso, secretos.

Nota: como casi siempre, las fotografías de lo comida y de las últimas reuniones en la sala virtual de Fernando, son de Gaspar.

































domingo, 14 de mayo de 2023

DE LA COMIDA DEL JUEVES 11 DE MAYO DE 2023

 

En el luminoso segundo jueves de este mayo, florido y hermoso, 11 conmilitones nos hemos reunido en el Club Mirasierra para celebrar juntos nuestra comida mensual. 

Y, a pesar de las circunstancias, imprevistas y del todo extrañas, que han rodeado el evento, este ha sido, como siempre, un gran éxito. 

Sí, imprevistas y extrañas porque han sido nuevas y, hasta ahora, nunca se habían producido: en la terraza cubierta, colmada con las ruidosas risas de mil mujeres, hablando a gritos de infinitas cosas, que han llenado el normalmente tranquilo comedor, nos hemos sentado alrededor de una mesa, preparada para 16, presidida en solitario, desde una esquina, por Santiago, lucía chaqueta y una elegante corbata de seda, rodeado por 5 asientos vacíos.

Además, por si lo anterior fuera poco, no hubo en el aperitivo, para disgusto de todos, “productos de la tierra”, porque Pedro, el tesorero, y Gaspar, se habían quedado en sus casas…menos mal que Santiago trajo un muy buen aguardiente gallego y no faltó el chocolate suizo de Gurri.

Sin embargo, ¡es asombroso!, olvidadas las anteriores dificultades y las muchas preocupaciones que, acaso por ser viejos, acosan la vida cotidiana de los conmilitones, la comida de este mes fue, hay que repetirlo, bien, muy bien.

Diego, además de disertar, brillante, y discutir con vehemencia, con Pedro el Joven,  números y matices sobre la situación económica y el devenir político, nos regaló una anécdota que, por lo significativa que es, resumimos a continuación: el verano pasado, en la playa, sentados junto a su abuelo, dos de sus nietos, adolescentes crecidos, miraban muy interesados a dos agraciadas jovencitas, vestidas con casi nada, tomando el sol; - ¡vamos chicos, ¿a qué esperáis?, acercaos a ellas -, los animó, varias veces, sin éxito, Diego; y, horas después, estando de nuevo  juntos abuelo y nietos, sonó el teléfono de uno de estos: - somos las chicas de la playa, ¿queréis salir con nosotras esta noche? -, los habían fotografiado, investigado en Internet, averiguado sus nombres, conseguido el teléfono e interesadas en ellos, ¡las muy descaradas!, se los querían ligar. Vamos, como para que los viejos conmilitones nos muriéramos de envidia retrospectiva.

La anécdota de Diego hizo que José Luis, en junio publicará, con seguro éxito, su nuevo libro Escándalos, fraudes, quiebras y otras anomalías empresariales y financieras, con gracejo, nos recordase que cuando nosotros éramos jóvenes, todos sabíamos que si alguien presumía de exitosas aventuras amorosas nos estaba mintiendo como un bellaco o se mentía a sí mismo  porque era tonto.

José Luis, el de las Altas Esferas, y Santiago, el Indonesio, compararon, con ejemplos bien precisos, lo blandengue de nuestro hoy con el pasado heroico de los españoles y luego, todos estuvimos de acuerdo en que, a pesar en todo, el mundo hoy es mucho menos “valle de lágrimas” y que la vida, incluidas las tristezas, merece la pena  ser vivida con alegría y optimismo.

Ramiro, recién llegado a los 78 y preparado para volver a su casa de Almuñécar; César a punto de salir camino de Normandía; Gurri prudente; y el resto expectantes, intentamos y no logramos que Antonio, el amigo del notario, cual obispo que es ahora, nos explicase con detalle, desde la perspectiva episcopal, su visión de la Coronación de Carlos III de Inglaterra; ni  que Josemari nos regalase el relato de su particular experiencia en las mansiones de la nobleza británica; solo conseguimos que nuestro vate repitiese la coplilla que, dedicada a Jorge,  había declamado, en el zoom de Fernando, por la mañana y que dice así:

Alondra que vuela feliz,

caballito que corre veloz,

y yo, que soy de Badajoz...

ni corro ni vuelo...ni gaitas...

Y sí, seguro que hubo más en esta estupenda comida, la de mayo de 2023, de los conmilitones de Areneros 61, pero, siempre hay un pero, el custodio no da más y lo que resta queda en el olvido.


Nota: las fotografías de la comida son hoy de las Altas Esferas y las de la reunión del zoom de Fernando son de Gaspar.












































sábado, 15 de abril de 2023

DE LA COMIDA DEL JUEVES 13 DE ABRIL DE 2023

  

En un día de primavera, luminoso y algo frío, de esos en que el que el viento se hace música en las hojas nuevas de los árboles, nos hemos reunido 12 conmilitones para celebrar, en la terraza cubierta del Club Mirasierra, la comida del segundo jueves de abril.

Y,  por primera vez desde que el custodio tiene memoria,  cuesta trabajo pensarlo y aún  más escribirlo, ni de lo acaecido durante la comida, ni de lo hablado en  la sobremesa, hay algo relevante que deba ser guardado en el silencio; todo ha sido normal y tan casi anodino, que, en algunos momentos, algunos de los conmilitones parecían cerca de estar dormidos.

Ni el embutido de León, ¡gracias, Pedro!; ni el queso de Castilla, ¡muy bueno Gaspar!; ni el espumoso, ¡cuánto sabes Vicente!; ni el chocolate suizo, ¡Gurri, Gurri, Gurri...!; han arrancado a los comilitones más allá del principio de un elogio y media sonrisa.

Y, ¡qué barbaridad!, tampoco animó a los reunidos la, en nada criticada, ausencia de los tres Antonios:  el amigo del notario celebrando, ¿será verdad?, lejos de aquí, su cumpleaños, ¡todas nuestras felicidades Antonio!; el de la gran sonrisa, sin poder moverse, ¡cuánta tristeza!, encerrado entre enormes camiones y  restos, miles de kilogramos, del tronco ahora muerto de  lo que fue un árbol precioso antes de que lo matase, hace dos años, la nevada Filomena; y el de Burgos, como dicen por ahí, complotando para organizar en Marbella una comida con César, Fernando y José Luis, para llorar, también con sus mujeres, sus hoy obligadas permanencias lejos del resto de los conmilitones.   

Y, por si no fuera bastante, ni el cálido verbo de Josemari, loando el vino, el jamón y el queso; ni el sabio decir de Eduardo, ¡lo que sabe!, sobre el cuidado de los niños, sus añosas y aguerridas madres; ni los añadidos de Ramiro, ¡cuánto rigor!, consiguieron de nadie, ¡de nadie!, el más mínimo atisbo de aplauso.

Pedro intentó animarse y animarnos, hablando sobre el real de a ocho, la ceca de Potosí, el bocado del 20 %, las monedas perdidas, los banqueros genoveses y esas cosas de las que tanto sabe; pero lo que consiguió fue nada, él siguió mustio y los demás como si nuestro tesorero no hubiera dicho una sola palabra.

Santiago, ¡siempre animoso!, tuvo frases de esperanza para el sueño, ¡ya es de todos!, de ver grandes cruceros visitando las Molucas indonesias…y, ¡ni por esas!, lo comensales lo escucharon como si no fuera ingeniero y estuviera dando palos al agua.

Las Altas Esferas, Pedro el joven y algún otro, los del sentido común,  también lo intentaron… y nada.

Así, ante tanto nada, el custodio pensaba aquí dejar cerrada la crónica de esta comida, tan extraña, del primer jueves después de Pascua; pero, ¡ah!, aunque por importante el custodio casi lo olvidaba,  hay que decir que Jorge, desde su encierro en Alcalá, y Eduardo el que habla búlgaro, desde una esquina de la mesa, sin pretenderlo, ¡ellos son humildes y buenos!, consiguieron la atención de todos, hasta de los ausentes, al recordar, con caluroso afecto,  las virtudes, ¡sobre todo la obediencia!, de nuestro compañero, de ese que pronto será santo y que preside en Roma el Gran Congreso General Extraordinario de La Obra.   

Y, ahora sí, podemos dar por cerrada la crónica de la comida del segundo jueves de abril de 2023, esta comida, tan única, en la que, aunque hemos disfrutado mucho, no ha pasado nada.

Nota: las fotografías, tanto las de la comida en el Club Mirasierra como las de las reuniones en la sala virtual de Fernando, estas se siguen celebrando todos los jueves, son, como siempre, de Gaspar.