domingo, 12 de abril de 2026

DE LA COMIDA DEL JUEVES 9 DE ABRIL DE 2026


En un luminoso día de la primavera de Madrid, sentados alrededor de la mesa redonda del renovado comedor pequeño del Club Mirasierra, doce conmilitones, siete ingenieros, dos de Icade, un politólogo con idiomas, un arquitecto y un médico, de la promoción del año 1961 del Colegio de Areneros, nos hemos reunido para celebrar nuestra comida mensual.

Y, antes de entrar en los muchos y poliédricos temas que se han tratado en la deliciosamente variada, larga y pacífica conversación de la comida de hoy, una pregunta retórica y una posible respuesta para pensar.

Primero la pregunta; me diréis, si de niños aprendimos que no se deben aplaudir los propios éxitos y nunca, ¡ninguno!, lo hacemos, ¿por qué comienza esta crónica subrayando que los jóvenes salidos de Areneros algo sabemos o, al menos, hemos estudiado bastante?

Y ahora esa posible respuesta: eran años muy, muy difíciles y, en la base de nuestra educación estaba la convicción, compartida por nuestras familias, de que en la vida de un hombre de bien lo más importante era la fe en Dios y, no importaba cuanto esfuerzo, calladitos, cumplir cada uno con su obligación.

Pero no, no profundizaremos más, esto es la crónica de una comida y no un lugar para lucubrar.

El apagón, se habló del apagón, del accidente de Ademuz, de los prebostes cutres, ignorantes y corruptos de nuestros gobiernos; de la guerra de Irán, de la homosexualidad y de otras cuestiones “importantes” sobre las que nuestra incidencia es ahora, para bien o para mal, ninguna.

También se habló de los muertos, ¡hombres sabios y buenos!, y, pensamos, del resto de los ausentes, ¡ya diremos, como de todos, que fueron excelentes!

Y, de cómo han cambiado las cosas en nuestra vida; en la forma de trabajar; en el cuanto del poder de las mujeres en nuestra juventud y del papel, tan duro, que ahora tienen que desempeñar nuestras hijas en una sociedad plena de competencia desleal.

Y Josemari nos llevó a sus asombrados paseos por palacios italianos e ingleses; Antonio, las Altas Esferas compararon, con Eduardo, para nosotros les cualidades de media docena de campos de golf; y Gurri, ¡qué memoria!, nos regaló imágenes de Jorge y el mismo Eduardo, de niños, haciendo maldades.

Ah, además, de disfrutar mucho del queso de Gaspar y el chocolate de Gurri, se celebró la victoria, ayer o antes de ayer, del Atlético de Madrid sobre el Barcelona y hubo tiempo para compartir, ¡qué vergüenza!, algunos secretos muy secretos que, por la mañana, habían conocido los asistentes a la reunión en la sala virtual de Fernando.

Y, poniendo de relieve que las fotografías, salvo alguna de Pedro el Joven, son de Gaspar, damos en este momento, por terminada la crónica de la reunión de los conmilitones del mes de abril de 2026.
































































No hay comentarios:

Publicar un comentario