Escribe Gaspar Blein
Un feo día típicamente invernal, frío,
casi lluvioso, con la niebla a pocos metros sobre nosotros, nos veíamos las
caras los ocho afortunados de la promoción 1961 de Areneros-Recuerdo que
asistimos a la comida conmilitonera inaugural del año de Nuestro Señor de 2026.
Allí fuimos llegando Ramiro, en vanguardia y enseguida servidor de Uds.,
Ignacio, Gurri, las Altas Esferas, Antonio el siempre sonriente, Pedro el joven
y cerrando el grupo, Josemari el cántabro de pro.
Muy breve aperitivo delante de la barra
del bar (claro, se hizo notar la ausencia de Pedro el ecónomo con el chorizo
leonés) y rápidamente pasamos al comedor pequeño para acomodarnos en nuestra
habitual mesa redonda, junto los ventanales pequeños de la fachada Sur que se
asoman a una parte del jardín. Ruido ambiental relativamente asumible para la
mayoría de los que gastamos modernas trompetillas, léase audífonos.
El día se conoce que estaba tan triste
al observar las ausencias, aunque todas ampliamente justificadas, de
Conmilitones tan significativos como José Luis el Custodio; Fernando el
director jefe de las tele reuniones; el ya citado Pedro el ecónomo; António el
obispo virtual; Santiago el genial emprendedor; Diego el sabio de las
inversiones; César el viajero empedernido; José Luis el ilustre “profe” de la
economía; Javier el abuelo con derecho a “Oscar”; Eduardo el maestro de la
pediatría; los dos Antonios a los que la lejanía se lo pone más difícil; Livi,
el otro Eduardo, etc., etc. (pido perdón si mi vetusta memoria se ha dejado
algún nombre). La mejora de las goteras de algunos, el final de los periplos de
otros y la intención del resto de reincorporarse a estas comidas van
propiciando que la climatología nos ofrezca días más risueños.
La comida dio bastante de si, había
temas para ello. Venezuela, las américas, Groenlandia y, como no, Trump… dieron
lugar a un amplio debate, donde Nacho, José Luis, Ramiro y alguno más dejaron
constancia de sus fundados razonamientos acerca de estas cuestiones; pero antes
se habló de otras cosas.
Causó admiración la foto de la familia de Antonio, ¡amplísima familia!, que se reunió en su casa para celebrar la Nochebuena. Y hablando de fotos, salieron a la luz las que había mandado días atrás JL.S.F. de Valderrama inmortalizando tandas de ejercicios espirituales, clases, excursiones, celebraciones, etc. Fuimos identificando poco a poco a casi todos los protagonistas y mira por dónde ¡al fin! aparecieron retratados los jóvenes Ramiro y sobre todo Pedro, al que no había forma de encontrar en ninguna foto de la época.
Josemari al recordar anécdotas y
sucedidos propios, dejó caer la posibilidad -es broma- de asumir el cargo de
“cuestor” de los emolumentos de estas comidas. Así hablando y hablando, JL Gª
Calleja, en ejercicio de su alto cargo, dictó un Decreto-ley Conmilitonero por
el que se establece la obligatoriedad de que falte quien falte -sean el Ecónomo, Gaspi, Gurri, Fernando o cualquier
otro- el chorizo leonés, el queso castellano, el chocolate suizo o nacional
serán de obligada asistencia.
No se sabe muy bien por qué, aparte del
café y los chupitos, no hubo partida de mus, ni larga sobremesa, así que en
contra de la costumbre, levantamos el campo más pronto de lo habitual, con la
intención, eso sí, de volvernos a ver el segundo jueves de febrero.
Para satisfacción general la tele
reunión del plató de Fernando, previa a la comida de hoy, dejó constancia de
que la salud de Jorge va entrando “en agujas”, lo mismo que Antonio, José Luis
y Fernando quienes mostraron su intención de asistir a próximas comidas,
esperemos que los Antonios de la lejanía también lo hagan.
Este relato, bajo la supervisión del Custodio titular. Las fotos de hoy, con la ayuda de Pedro el joven, y las de las tele reuniones son de
GASPI, EL CRONISTA SUPLENTE


























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